Joaquín y el Mar

 

Sobre las promesas , hay que hablar menos,

 y hacer mas.

 

 

Hace varios años hice una promesa y la he cumplido con rigurosidad. Firmé un pacto sin vencimiento, pero hoy pienso deshacerlo. 

 

Todo comenzó por mi espíritu mochilero. Él, como muchos otros -familiares, amigos, parejas de familiares, compañeros , etc.- quería recuerdos de mis viajes y yo no tenia paciencia para comprar, cargar entregar regalos. Había creado la política de los "no - regalitos". En vez de andar trayendo souvenirs caros, inútiles, vacíos y voluminosos, haría una foto en memoria de cada uno de estos personajes especiales. 

 

Volviendo al caso de Joaquín, prometí entre mis variadas fotos llevar una con su nombre escrito en la arena de las playas en las que estuviese, cada una de ellas sería ese homenaje a mi amigo , y con la garantía de haberlo recordado.

 

A pesar del éxito del no-recuerdito - poco gasto, mas espacio - hoy no me complace , especialmente porque no lo complace a él, no calma su desamor.

 

Ahora sólo se me ocurre hacer una petición al Mar, otras veces me ha funcionado. No más nombres en la arena, no. No más recuerdos y homenajes de amistad para él, ahora ese souvenir será una petición constante al mar: Llévate el recuerdo de ella, déjalo ser feliz. Ahora en las playas que visito susurro gritos por su liberación, Llego de viaje con la manos vacías y por eso estas palabras aquí la constancia de mi pacto.

 

Cuando conocí a Joaco, yo no era ni la mitad de mí! Estaba sumergida en una pena de amor. Me lamentaba por lo que no había sido, por lo que fue y por si acaso, no daba tregua. Con sus consejos promovía el adiós al que yo le era esquiva, pues a ratos me aliaba con el enemigo. Él endulzó los sorbos de mi amargura, hasta que por fin no quise más.

 

Cada palabra que se le escapo para apaciguar mi corazón arrugado, andan buscando el camino a casa, quieren volver con él, entrar por cualquier lado, por donde sea, para recuperar la cordura.  

 

Prefiero omitir el nombre de ella, o ponerle un nombre que se me parezca más a su representación en esta historia. Puede ser  Ursula, ruda, con tantas u en el nombre que me recuerda a las brujas, o  Rebecca, que suena a cantaleta, y con el prefijo re, es doble cantaleta.  Algo así es la tortura que ella traduce en él, una cantaleta infinita. Remedios se me ocurre, pero si así fuera, ¿por qué no hay remedio?  Me quedo con las opciones negativas, Dolores, Angustia, cualquiera, así fueron sus idas y venidas.

 

Entre olas la marea ahogará a Ursula, Rebecca, Dolores o Angustia, se llevará su recuerdo y entre los golpes de las olas en la arena se formaran nuevos amores. 

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