La escena del crimen

Convocan nuestra presencia vía radial. Dirigimos raudos pero sin valizas ni sirena.

Nada que ver por aquí repetía el jefe que llego primero en su auto particular.

La linterna más que disuadir, invitaba a los curiosos. A las diez de la noche la mayoría ve tele en sus sillones.

Continue su rumbo por favor. Ya éramos parte de la cadena de custodia.

Los despojos de otro no le darán placer pensaba yo.

Siga su viaje, ni se detenga!

El perímetro está cerrado con cintas y ellas ponen la música danzando impulsadas por el viento.

Los cuerpos destartalados se encontraban en el suelo con ropas elegantes. Un descampado prolijo.

La carroña hizo lo sullo muy pronto y llegaron los del entierro más pronto de lo que todos hubieran querido. Sus caras se condicen con su tarea.

Mire que pena, ella tan bella.

Observelo a él con ese gesto adustó.

Uno al lado del otro.

Aún allí huele a pólvora.

Humea un 38 del lado del masculino y no poseen heridas de bala.

La sangre brota espesa por los pechos de ambas víctimas.

Pero qué es esto?

Tienen los corazones en sus manos!

Los ojos vidriosos y el ovnuvilo no decrece. Hay flores marchitas y una caja de bombones pegaditos a la humanidad de la femenina.

Hay un par de esquelas casi flotando entre medio que secuestran los peritos. Quiero leerlas! No me dejan.

Se escucha más lejos el llanto de un niño. Siendo madre, el hecho te da más escalofríos.

Busquenlo! Podría estar mal herido!! Grité a toda garganta.

Encuentran un chiquillo. No más de dos años de vida. Lo examinan.

Nada, ni un rasguño. Hay un suspiro automático de todos los que allí nos encontramos.

Llora porque tiene hambre, grita porque tiene frío. Pobresito!

Ahora sin saberlo se ha quedado solo en el camino.

Por todos los cielos!!

Que ha ocurrido?

Suena el teléfono.

Me he quedado dormida, llego tarde a mi destino.

 

Comentar