La profesion

Hay un día grave en nuestra vida qué eligimos nuestro destino, en ese mismo instante es que seleccionamos a los otros más que a los nuestros y a nosotros mismos...

Un día como si no fueran  los problemas propios suficientes, descubres que te enviaron a resolver los de desconocidos. Y es en ese preciso momento, cuando vivencias el afecto o escuchas el agradecimiento,  descubres que estás adentro involucrándote y vale la pena dar sin miramientos. En el peor de los casos algunos improperios se traducirián en la baja de tensión y posterior etapa de trabajo de otros tantos.

El profesional ve en las manchas sus objetos de labor, cuando la vorágine del trabajo sesa se enrieda, vuelve atrás; vivir para trabajar resulta más sencillo que trabajar para vivir y soñar.

Se gusta en sus funciones y se siente seguro de su peritage. Incluso las cuotas de adrenalina le parecen divertidas.

Temor casi ni siente, es más él trabajando que en su casa haciendo migas.

Con el tiempo deja de creer en el sistema para comprender que necesita hacer bien su parte porque el resto llegó desencantado aquel grave día, imposibilitado de elegir, por evitar más miserias.

 Rie, es amable y se hace el que no escucha ni sabe, pero en el fondo Escaba voluntarioso a fin de encontrar motivaciones que lo alejen de esos grises quejosos y desganados que enpardan cualquier indicio de superacion.

Que hay que saber poco en realidad y sentir mucho más, que si le llamas obligación terminarás rancio aguardando el retiro y que si llegas al retiro vivo y respirando; no pasará mucho tiempo hasta que el estado te saque hasta las medias remendadas y los remedios que por treinta y tantos años estuviste pagando. 

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