Mejor que ya no estás

El teléfono se quedó colgado bufándose de mi historia. La decisión estaba tomada cuando me dijiste que no me guardabas rencor, cuando dijiste que me amabas a pesar de todo ¿Qué se podía hacer si me quedé seco esperándote sin querer que volvieras? El día resplandece contrario al sentimiento calado en el pecho, ahora ni las lágrimas salen, ni los lamentos. La vida ha de convertirse en una cosa difícil y áspera, nada que ver con esas nuestras tardes favoritas de forma dulce y aceitada. Te dije un par de cosas ciertas que no creíste: la primera sobre ese sentimiento de maldad que nació conmigo, la segunda era que no pude evitar nacer. Todo sucedió en mi vida y esos costales se cargan, difiero del pasado trampolín para impulsarse hacia arriba, esos costales se llenan de malas pasadas y licores amargos.

He decidido por sobre la mejor historia de amor que he tenido, a la que le hice un libro y veintidós mil palabras huecas, así suenan ahora: como un eco en un pasillo sin fin. No encontrarás mejores palabras, no tendré mejor distancia tan de cerca. Me recordarás con la sorda soledad de estar en tu habitación, yo... con el beso pendiente de cada día.

¿A dónde voy? Irremediablemente al destino definido desde nacer, a eso nacemos, a eso vamos. Puedo presentir la soledad en el lecho de mi fin. Nadie verá por mí, me deshago de todo cada día, vacío maletas sin desprenderme del costal de la intolerancia y los malos hábitos ¿Qué hago? No preguntaré mucho eso ni interiorizaré mis dudas. Podré seguir con el avance de los días, hasta de los meses y los años, pero esta aparente inmortalidad de mis tantos años se acaba, incluso ahora soy más viejo que la línea anterior, que la palabra. Podrías despertar en mi cama con el día, oler mi piel y sorberme, beberme por completo como en los días de playa, como los días de lluvia. Inexorablemente el tiempo pasaría y volveríamos al amor que no existía antes de estar juntos, a mis malas manías y peores vicios. Jamás comprenderás que con esta despedida se me deshicieron los órganos internos, que se me deshebró cada vena, que esa explosión interna me sacó la maldad por los ojos y se va a quedar asomada ahí, que las manos se volvieron a llenar de malas palabras, que el corazón seco deja correr entre sí gusanos de acero que hacen ruido a todas horas: más de noche. Cada puta noche. Noche que ahora será de bar en bar y cuerpo en cuerpo.

Inicio una lucha con mente y cuerpo. ¿Comprenderás que fue por tu bien?, ¿A quien podría hacerle bien una bestia instintiva? Corresponderé a esa lucha de mi lobo interno. Podría vencerle, pero por ahora me devora con singular voracidad. Mejor que no viste esta lucha... mejor que ya no estás.

Comentar