Ser deportista.

 

Ser deportista. ¡Qué tragedia!  Individuo que no distingue por medio del razonamiento una cosa o varias de ellas. Afuera de la razón  esta persona  se mantiene en un hilo delgado que significa más dolor que placer. Y en la base de sus inicios es estar sin compañía. Es como si por los hábitos socialmente distraídos engendrara una enfermedad contagiosa. Se puede decir que este se priva voluntariamente del cortejeo por amor. 

Y por amor se entrega totalmente. A partir de él vive sucesos provenientes de las cosas que acarician  su vida, aquella idea que elabora subjetivamente y se pregunta cómo hacer algo. Lucha con sus movimientos y  es en el tiempo donde se sujeta al presente sin nunca perder la luz que le indica como llegar a su futuro. ¿Qué quiere? 

 Su unidad básica es un segundo, un segundo donde es netamente él mismo. Donde es definido de diversas formas y de ninguna a la vez. Donde representa la virtud en acciones dirigidas a mostrar su alma. La desnuda completamente en el acto que representa la capacidad de sinceridad del ser humano. Y entre aplausos se acobija para dirigirse hacia si mismo llenando a otros.  Saben, no se qué hago aquí hablando de ser deportista, esto no se puede medir; es simplemente la manifestación de la mente del alma que se obtiene a través de una continua sucesión de dolor, de dolor señores. 

Es la ausencia y todo de las emociones. Aquellas poderosas, frecuentes e irresistibles que revolucionan el instinto para gobernar la especie, el universo. Es posible para el deportista estar presente en el lance, y simultáneamente en dos. Porque abre su corazón y no le importar dar todo si esto significa perderse a si mismo. Ser deportista. ¡Qué tragedia! Es el acto más burdo de amor. Y sí, su carácter le permite ser absoluto y relativo, perdedor y ganador, inútil y oportuno. Porque en la medida en que pueda corresponder al contenido de los conjuntos de su espíritu, no se irá sin luchar. Saben el deportista es ese agente que materializa el calvario  y sale; presume de si mismo orgulloso de ser cierta cosa o cierto algo. 

 

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