Su sonrisa

La persona a la que amo tiene la sonrisa más bella que he visto en mi triste vida y, basándome en lo visto, predigo que será la más bella que vea y la única con la capacidad de deslumbrarme.

Su sonrisa parece compuesta de luz sólida, como si algún dios hubiera limpiado y colocado con diligencia cada átomo que la compone.

El color de sus labios es el rosa verdadero, pues a su lado cualquier otro rosa pierde su esencia, a su lado cualquier otro rosa se avergüenza tanto que se torna blanco.

Su curvatura se abre a lo largo de su cara de tal forma que da a la composición de su cara la armonía perfecta, la última pincelada de una obra maestra, la última nota de la sinfonía soñada, el último verso del mejor de los sonetos.

El conjunto, en general, es la perfección materializada, es tan bella que, pese a mi intento de describirla en un acto de vanidad, soy incapaz de hacerlo.

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