Taller Casi 26 Por Andres Lacrosse

¿Por donde tengo que empezar ? preguntó el joven con ansias de comenzar a trabajar inmediatamente, sabía que tenía mucho tiempo por delante y sabía que él era el único sustento que tenía la familia, que de un tiempo a esta parte había acarreado solo deudas que habían heredado después que su padre había fallecido.
 
Él nunca había querido trabajar allí,  soñaba con cosas grandes, como iniciarse en una taller y aprender a reparar automóviles que era una de sus pasiones, sabía que si trabajaba era más fácil poder cumplir su sueño.
 
Durante un tiempo sobrepasó su valor en la entrega de trabajo, sabiendo que los encargados y dueños de la empresa a la cual le brindaba el servicio pedian mas cada dia, y al ver que a él, al exigirle más rendía. Los días se hicieron cada vez más corto en conciencia y en calidad de vida.
 
Así a fuerza de buenas voluntades y de salarios paupérrimos, este hombre vio correr sus años, primeros los veinte, luego los treinta y casi pisando los cuarenta, se dieron cuenta en la empresa que lo tenia empleado que ya no rinden como antes, quizás por el cansancio, quizás porque había adquirido vicios de otro tiempo.
 
Durante semanas anteriores a su final, la empresa decidió darle el doble de trabajo que venía haciendo quizás, para que escarmentó y se compusiera en el camino de rendir sin chistar y de hacer rico a personas que ni siquiera él conocía.
 
Sabían de antemano que esto haría que uno termine por renunciar a tan extremo esfuerzo, innecesario y a la vez inútil, nuestro hombre quizás por tener que mantener a su familia que ahora ya se había transformado en esposa e hijos, quizás por eso por por miedo a perder los años de la empresa, siguió trabajando al paso que ellos querían , deseaban que haga el trabajo de una persona de veinte años, sabiendo que las fuerzas no son las mismas que los tiempos son distintos, que todo el contorno físico y psíquico no acompaña.
 
Un dia ya fatigado pensó que nunca se terminara asi que que se encaminó a la oficina de personal y solicitar que se terminara el incansable trabajo o renunciara al dia siguiente, estas palabras fueron como dulces para los oídos de los jefes que deseaban de una vez y para siempre deshacer de la gente que tenía varios años en la empresa.
 
Ante la negativa de la oficina y habiendo soportado una vez más trabajos laboriosos, una tarde se dirigió al correo cercano y envió una carta de renun
 
Inmediatamente después de hacer esto sintió un alivio inconmensurable, durmió como hacía mucho que no había podido, tuvo sueños hermosos y despertó con una sonrisa, a la mañana siguiente le comunicó a su esposa que había decidido abrir un taller mecánico para reparar automóviles.
 
Le contó que no tenía mucho conocimiento que se iría haciendo con el tiempo y aprendiendo en los ratos libres leyendo manuales, y escuchando lo que decían mecanicos mas experimentados, a la esposa al principio mucho la idea no le gusto,m pero al verlo tan firme en la decisión, le respondió que lo acompaña donde sea con tal que sea feliz y verlo como ese dia, sonriendo y con planes de futuro.
 
Al comienzo el camino se hizo difícil como a todos,. cuando alguien quiere emprender lo primero mva a hacer cuesta arriba, sabiendo que quizás quiere que renunciemos y que vayamos a trabajar más cómodamente para otros en una especie de autoengaño plasmado.
 
no importaba las dificultades, su sueño no podía cambiar y su voluntad no había sido modificada ni en un ápice, el tenia las ganas del primer día que había salido a la calle a ganarse el pan para ayudar a su familia, muy pronto consiguió un buen lugar y comenzó a proveerse de herramientas para poder tener todo lo necesario.
 
Creo los bancos de trabajo, acomodo las herramientas y decoro todo para que las personas que decidieron venir a traer su coche estaría comodidad y el lugar sea desu agrado.

El primer mes casi no había venido autos, la esposa asustada le dijo que no funcionaba, pero el orgullosos contestó que debían de aguantarlo que los negocios no se transforman en exitosos de un dia para otro que lleva tiempo y que el tiempo solo puede darnos la razón.

Comenzó por darse a conocer y contarle a todo el mundo que el reparar autos, muchos de ellos no están ni enterado que él estaba en este proyecto, así que se comprometieron a traer el auto una vez que este se rompiera.

Los meses fueron pasando y el negocio se hizo casi insostenible, casi no había hecho autos y estaba muy deprimido, quizás pensaba,esto de cumplir los sueños es una invención y no todos pueden vivir de lo que uno desea en este mundo cada vez más difícil.

El ultimo dia mientras estaba esperando que alguien viniera de repente, recordó esos sueños de otro tiempos, cuando casi obligado por las circunstancias de la vida había tenido de salir a trabajar para Cubrir las necesidades de la casa, claro solo era un chico de catorce años que esperanzado había soñado eso como una quimera imposible.

De repente se vio escribiendo algo en una papel que consiguió a la mano, terminó de escribir una nueva publicidad y salió a hacerle fotocopias y repartirlas en el barrio y barrios vecinos.

Casi sin pensarlo consiguió repartirlos todos, llegó nuevamente al taller y vio un elegante auto rojo estacionado en el frente del mismo, corrió para apresurarse y que el cliente no espere, empezó a repararlo y luego a los dos minutos vino otro, y luego otro, era un milagro la gente venía a traer sus autos para reparar, comenzó a emocionarse y siguió trabajando, la voz se comenzó a correr y toda la ciudad traía el auto a su taller.

Ahora su taller, era un lugar de encuentro de cientos de autos que venía a repararlo y se iban satisfechos .

Cuentan que la esposa intrigada por el repentino éxito, le preguntó qué había hecho para lograr tan afluencia de público .

El emocionado dijo solo puse en el papel la verdad y que tenía un taller de autos, del escritorio sacó una fotocopia y ella leyó.

Taller mecanico el 25, desde los catorce años tratando de cumplir mi sueño del negocio propio por favor no haga que llegue a 26.

 

 

Andres Lacrosse.

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