Desidia laboral

 

 

Desidia laboral.

Al principio, Wally se tomaba su oficio con mucha profesionalidad, intercambiaba el jersey con otros figurantes, se ocultaba entre la multitud mimetizándose de tal manera con la masa que un brazo suyo parecía el de otro; en ocasiones, conseguía que una de sus piernas se confundiera con la de su vecino, aunque la cara terminara siempre por delatarlo. Hoy en día, a Wally, se le nota cansado. No hace ningún esfuerzo por ocultarse. Y es que las profesiones no deberían alargarse más allá de un par de años. A partir de ese lapso de tiempo, la desidia, el hastío, en una palabra, el pasotismo, forman parte de la conducta laboral de la mayor parte de los empleados.

 

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