TODO MULTIPLICADO POR TRES MIL

 

En mi última visita a USA el dólar se cotizaba aproximadamente a tres mil pesos colombianos. Uno viaja con la mente en esa cantidad y cuando enfrenta el pago en dólares comienza la cabeza a multiplicar todos los precios por tres mil y, por supuesto, todo se le hace sumamente caro, para empezar el avión hizo escala en Miami y me dio por tomar Coca-Cola, la típica y más famosa bebida gringa. La compré en un dispensador automático por valor de tres y medio dólares, lo cual en mi cabeza resultó en $10.500 y el rechazo a esa cantidad porque en Colombia la misma bebida (600 cm) solo vale $2600.

Las dos primeras semanas ya en Burke, Virginia West, mi cerebro multiplicaba de manera automática cada valor y la verdad me estresaba pensando en mi lejana Colombia. Un tinto, o Coffe como le llaman por allá, cuesta en un kiosco tres dólares y en una cafetería cuatro o más. Ni que decir de un desayuno o almuerzo. Dele a multiplicar hasta que tuve que asimilar una realidad, que tal vez nos pega a muchos latinos. En nuestros países el salario mínimo se mide en pesos, o la moneda nacional de cada país, por mes. En EE. UU. el mínimo es por hora y es de 12 dólares para los trabajos más humildes. Un obrero no calificado trabaja diez o más horas diarias lo que equivale a 120 dólares en cada día laborado; eso en pesos colombianos equivale a 360.000 pesos diarios.

Pues siguiendo con mis cuentas eso que gana una persona humilde en USA cada día es la mitad del sueldo mínimo de un colombiano en un mes completo. Por eso allá gastan en dólares lo que ganan en la misma moneda y yo, con el paso de los días, dejé de multiplicar y pensar en pesos, pero no me interesa ir a trabajar como un esclavo para ahorrar y regresar a Colombia a presumir con el dinero que se multiplica aquí por tres mil. Lo digo porque conozco amigos que se matan allá trabajando hasta quince horas diarias y ahorran 50 o 60 mil dólares en dos años. Regresan a la patria y esos dólares se convierten en 150 o 180 millones de pesos. En USA no es mucho pero aquí, transformados esos dólares en pesos si es mucho dinero.

He ido dos veces y por periodos de varios meses. Tal vez vaya nuevamente, pero ya sé que debo pensar en dólares y gastar en dólares, aunque me gane la plata en pesos… como nunca voy en plan de trabajar pues ni modo, nadie me obliga a ir.

Edgar Tarazona Angel

  

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