Un poder fenomenal.

Somos nosotros poseedores de un poder fenomenal. Antes que nada, aclararía el hecho de que no se trata de un poder a placer que trascienda alguna de nuestras aptitudes, empero, es mucho más trascendental. El hombre en medida de su incertidumbre, si es contado como individuo carece de poder e inmortalidad, bien visto desde una postura ilimitada, si así mismo se considera el individuo se considera de un preceder inigualable, no habrá limitación para concretar su verdad y por ende, su potencial no es valorado o simplemente se queda detenido en el olvido. No obstante, el hombre como una parte integral de una sociedad se hace trascendental, claramente el hombre no puede subsistir sin la noción de sociedad, en cualquier circunstancia, hasta aquellos ermitaños distantes del concepto social, han sido desde anterior a su existencia influenciados por su entorno, sean características como lengua, religión, etcétera. He aquí, en este singular punto donde el poder se hace presente y se hace ilimitado en la medida de cómo nos relacionamos con la sociedad, por supuesto la sociedad es un punto de influencia sobre el individuo, de igual forma, esta ecuación elegante funciona inversamente, el hombre influye, a su vez, sobre el grupo social y pueda determinar por su acción nuevas ideas, nuevas formas de pensar y concepciones. No son únicamente aquellos promotores, líderes natos o candidatos del pueblo quienes influyen sobre las masas en sus costumbres y hábitos. Nosotros podemos cambiar el mundo con nuestra voluntad en propuesta, sin vacilar, sin desesperarse, todo llega a su tiempo y en la medida que nos esforzamos. Es nuestra responsabilidad

 

-W. Benjamin. Derechos de autor. Copy right.
Monólogo "Un poder fenomenal". Boyacá, Colombia.

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