UNA PIZCA DE MUNDO

Entre mis manos tuve una pizca de mundo, entre mis dedos y entrelazados, mirando al cielo rogué a la naturaleza que diera vida a lo que estaba yermo. Ya no se trataba del campo, sino de la vida pues el mundo entre los dedos se me escapaba, resbalaba como gelatina y se perdía por el fondo del alma. Sólo una vez más, sólo necesito tener otra oportunidad de tener una pizca de mundo entre mis manos, para poder cambiar la ira por el amor, la sequedad por la empatía, la aridez por la risa y la pobreza por la equidad. Entre mis manos tuve una pizca de mundo y la dejé escapar de entre mis dedos entrelazados, sólo por no quererlo soltar ejercí tanta fuerza que al final se resbaló como el agua al mar.

FDO.: Alfonso J. Paredes

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