DUEÑO DEL BOSQUE

 

El amor no se entiende hasta que se pierde. No se necesita ser perfecto uno lo intenta, intenta ser lo más perfecto que se pueda con lo que más quiere al final termina siendo una confusión.

Aun me explico ¿el amor en verdad existe, existió o existirá? En fin, superando ese trauma y decidido a seguir adelante por si solo –porque primero hay que estar seguro de uno mismo. Momentos difíciles siempre habrá, así como fáciles, de gloria, y perdición pero no importa cuántas veces caigas ya sean cien mil veces las que caigas lo que importa es qué cien mil veces te levantes, la vida no es como uno quiere o la soñamos, porque la vida que llevamos no se torna a nosotros. Nosotros tenemos que adaptarnos a ella e ir haciendo nuestro propio camino, nosotros mismos hacemos de ese camino lo que queramos pasando todo tipo de obstáculos pero siempre con la intención de caminar hacia delante porque el camino es largo y la vida corta. Así que camina lejos, lo más lejos que puedas.

 

 

 

1

José era un hombre muy trabajador y entusiasta que vivía a lo adentrado Alendria, un bosque en Arandas Jalisco, hay el hombre trabajador se mantenía de su cosecha de lechugas José con tan solo 32 años vivía su vida con la alegría de un joven de 24 ¿y no me explico por qué, si no me lo explico? Cuando alguien pierde a un ser querido se deprime, no por toda la vida pero si por un tiempo pero cuando alguien pierde a lo que más quiere, su motivación, su amor, su todo, su esposa.

Esa noche en la que José y Marlen se dirigían a su luna de miel en su gran marquiz, hacia puerto Vallarta. Durante el trayecto todo era sonrisas, besos, miradas, lujuria y amor. Hasta que en un descuido otro carro saco de control a José terminando volcándose por la carretera dejando a José inconsciente por unas horas hasta despertar y buscar a Marlen que parecía que se la había tragado la tierra -¡Marlen, marleeeen!- gritaba desesperado José.

Oficiales, bomberos e investigadores buscaron pero todo fue en vano, suspendieron la búsqueda esa noche y madrugada solo se encontró un convertible rojo abandonado a unos metros.

 

2

Tras días de soledad, tristeza y alcohol José superaba su trauma, pues solo quedo con la fotografía de su amada a la que le reza todos los días antes de ir a dormir y prenderle su veladora.

Al día siguiente por la mañana oficiales de Arandas despertaron a José. –¿usted es José Astillan?.

-si oficial yo soy.

-acompáñeme por favor.

-¿pero porque, que hice?

-el juez le dirá- José fue trasladado al reclusorio donde estuvo 24 horas hasta hablar con el juez, el cual le diría sus “motivos” de su detención.

-señor José Astillan ¿sabe por qué esta aquí?

-no señor, eso quisiera saber.

-bueno, déjeme decirle que no se ha encontrado el cuerpo de su esposa Marlen- José acariciándose la cara con su mano, mostraba un rostro confundido no sabía si reír o madrear al juez del coraje. –señor eso hace tiempo que paso y usted fue quien suspendió la búsqueda

 

3

 El juez lo interrumpió -y tampoco hay sospechosos, excepto  usted, mire vamos hacer algo, usted nos dice todo.

-¿todo, como que todo?

-si nos dices la verdad, como paso, como la mataste, y donde la escondiste, su familia está muy desesperada buscándola.

-¿esto es una broma o de que trata? A su familia nunca le preocupaba Marlen, y como es que ahora sí.

Marlen era la tercera hija de los Olivas y heredera de una gran herencia de sus abuelos.

Tras el mal trato de su familia y enamorada de José decidieron casarse a escondidas en una pequeña capilla en Churubusco.

José a punto de explotar con el Juez se relajó y se sentó en el frio suelo, así paso unos minutos hasta que volviera el juez de vuelta. –se puede retirar señor, pero ande con mucho cuidado.

 

 

 

4

De regreso a Alendria junto con su fiel acompañante Gardenia una yegua de color negro como la noche.

Entre el bosque encontró debajo de un enorme árbol, a una hermosa chica rubia de ojos esmeralda. –Hola ¿estás bien?- José bajo del caballo y se acercó a ella, la joven sollozaba -¿parece que estoy bien?- contesto. José se quedaba mirando su blanco atuendo de boda y su corona de rosas en el pelo.

-si debería estar bien, ser feliz, pero todo se fue a la mierda- siguió hablando la chica. –bueno ¿te puedo ayudar, te llevo a tu casa o algo?

-no ir a mi casa es lo que menos quiero, solo quiero estar sola.

-está bien, como quieras, si se te ofrece algo por aquí estaré, solo sigue el camino soy José.

-si gracia soy Alondra.

 

 

 

 

5

José llego a su pequeña casa se preparó su tradicional vaso de tequila, se sentó y de su pequeño cajón saco algunas fotografías a las que vio una y otra vez hasta quedarse dormido.

De nuevo despertaron a José tras golpeteos en la puerta de madera, José se levantó de malas –han de ser esos puercos y el juez- pero su cara cambio al ver que era Alondra. Las sorpresas llegan cuando menos te lo esperas.

-Alondra, hola- la sonrisa se dibujó en el rostro de José. –Hola José espero y no incomodarte si me quedo un momento.

-no de ninguna manera, bienvenida seas.

La curiosidad de Alondra al entrar a la casa de José la obligo a mirar a todos lados sobre todo a la fotografía que la iluminaba una veladora. –siéntate ¿gustas un vaso de café, té, agua?.

-no gracia así estoy bien- solo se quedaron sentados en medio de la sala iluminada por un pequeño candelabro de velas. -¿y estas casada verdad?

-y tú también- respondió Alondra mirando el anillo cobrizo

 

6

De José. –Bueno será mejor que me vaya- dijo Alondra -¿enserio? Creo que deberías quedarte ya está oscureciendo, y el bosque es muy traicionero, quédate al menos hasta que amanezca- pensativa Alondra se quedó mirando fijamente a José. –está bien me quedare. José le dejaría su cama mientras que el dormiría con un petate en el suelo.

 

UN DIA COMO NINGUN OTRO

El día se aclaraba y “se tenía que ir” pero había dormido como nunca.

-¿José?- lo buscaba pero el ya no estaba en el petate, ni en la sala, ni en la cocina sino en la terraza detrás de la casa que daba vista a su cosecha de lechugas, hay estaba José, sentado en su mecedora con su botella de José cuervo. –hola, buen día.

-Buen día Alondra.

-que hermosa vista- dijo Alondra admirando el perfecto sembradío de José. –no más, que tu- Alondra se sonrojo.

 

 

7

-y dime ¿Cómo dormiste?

-muy bien gracias y tú, no me digas se ve que dormiste apasionadamente con Marlen -¿Qué?- José escupió de repente el trago de tequila –si no parabas de mencionarla.

-sí, lo que pasa que Marlen no solo es un sueño, ella fue mi esposa.

-¿y que paso, dónde está?

-ella falleció en un accidente.

-perdón, ¿entonces la de la foto es ella?

-no ella es mi madre.

-oye José.

-dime.

-¿y la amabas?

-más que a cualquier otra, más que a mi vida, era mi todo- Alondra saco un cigarrillo de su pequeño bolso. –menos mal que no te vas a quedar

 

 

 

8

Porque aquí no se permite fumar.

-pues este será el último- sonrieron los dos. –y dime ¿a ti que fue lo que te paso?- dijo José –bueno, pues estaba a punto de casarme- Alondra bajo la mirada y las lágrimas empezaron a escurrirle por las mejillas –ok está bien- la abrazo José, un tierno abrazo que Alondra acepto con gusto –no está bien te diré la verdad. Cuando menos lo esperaba y en el lugar menos pensado, encontré al puto de mi esposo con su maldita amante en nuestro carro de bodas y por eso es que sigo con este maldito vestido de bodas.

-¿y esas manchas?- pregunto José mirando la sangre que tenía en el vestido –me corte en el camino, venia corriendo y trómpese.

-vaya yo también tuve mi boda- Alondra tomo la mano de José. –ya vendrá alguien más y no estarás solo.

-¿crees?

-claro- Alondra le dio un trago a la botella y siguió ablando –mira llegara alguien que te quiera mucho

 

 

 

9

Tendrán hijos que te gustarían unos 10.

-no esos son muchos.

-bueno 5, y vivirán siempre juntos y felices porque todos juntos se encargaran de la cosecha y nada les faltara- José solo sonrió junto con ella, la abrazo y le dio un beso en la frente.

La noche se fue haciendo más oscura y así pasaron las horas hasta terminar con la botella.

-Alondra, despierta.

-mierda ¿Qué paso?- Alondra se paró tambaleando del suelo y oliéndose, con su cara de asco. –rayos tengo que darme un baño y cambiar este vestido.

-sí, mira la regadera esta por allá cruzando el sembradío en aquella caseta de madera, enseguida te llevare ropa nueva- José fue por un lindo vestido rosado que era de Marlen, enseguida se lo llevo a la regadera. –aquí tienes lo dejare afuera.

 

 

 

10

Unos cuantos minutos y Alondra salió con el vestido rosado, era un corto vestido de verano, se veía hermosa José no dejaba de mirarla. –se te ve muy bien.

-gracias está muy lindo, ¿era de tu esposa?

-si- José no despegaba la mirada ni un instante, tal vez se imaginaba a su Marlen en Alondra.-¿y no te molesta que lo use o sí?.

-no claro que no.

El tiempo para José y Alondra fue mejorando, ella hacía de comer y limpiar la casa mientras que José cosechaba y llevaba su cosecha a otros pueblos, pero los domingos eran para ellos dos, para dar un paseo por el bosque montados en Gardenia. Lo que más atraía y motivaba a José era la forma de ser de Alondra ahora ella era quien prendía la veladora, parecían la pareja perfecta.

 

LA FIESTA DE SANTA CARMEN

 

 

 

11

Todo Arandas hablaba de la gran fiesta de Santa Carmen, del baile, y de la feria tradicional que se celebra cada año.

José se entusiasmó al saber del baile que era ese mismo fin de semana, y por supuesto que le contaría a Alondra.

Cuando José llego a su casa entro buscando a Alondra pero al parecer no estaba, la busco por todos lados hasta por toda la cosecha, le parecía raro porque ella nunca salía así.  Fue al bosque. -¡Alondra!- grito repetidas veces su nombre hasta que la encontró recargada en aquel mismo árbol en el que la vio por primera vez.

-¿Qué pasa Alondra estas bien? Te eh estado buscando- Alondra estaba llorando y embriagándose con el tequila –tranquila ven vamos a casa- José la abrazo y la acompaño hasta la casa.

 cargo a la durmiente Alondra hasta la cama donde la dejo descansar como un bello ángel –José- dijo Alondra todavía con los ojos cerrados –dime.

-Eres un amor-.

 

 

 

12

Mientras Alondra dormía, José pensante y distraído salió en medio de la noche a dar un paseo por el bosque, entre más se adentraba el relinchar de un caballo se oía camino más rápido y al llegar vio que era Gardenia y tenía compañía, a José se le iluminaron los ojos a ver a su Marlen que solo lo veía fijamente sin decir una palabra al igual que José que a paso lento se acercaba mas Marlen que solo acariciaba tiernamente a Gardenia –hola- dijo Jose con su sonrisa de oreja a oreja. Marlen solo lo mira con otra sonrisa -¿Dónde has estado todo este tiempo, que te paso?- Marlen no decía nada, solo miro hacia la casa y bajo la mirada, después le tomo la mano a José y le acaricio la cara –Marlen, mi amor espera, no te vayas- ella dio media vuelta y camino entre el bosque disolviéndose entre la fría noche.

José regreso a casa cansado como si hubiera cargado una tonelada sobre él, así que solo llego y se tiro en la cama.

 

 

 

 

 

13

Al día siguiente José y Alondra amanecieron muy abrazados, José rápido despertó y se levantó al baño completamente desnudo -¿pero qué paso anoche?- se preguntaba –al parecer lo hiciste de nuevo con Marlen y la pusiste en mi lugar.

-¿Qué enserio, lo hicimos?

-si así es.

Los recuerdos, pensamientos, ideas, atacaron de nuevo a José que salió a la terraza a mirar hacia el bosque –José me voy a bañar ¿vienes?.

-no gracias- al parecer la confianza entre Alondra y José iba creciendo, mas por parte de Alondra. Ella era hermosa y de buen carácter pocas como ella, pero los pensamientos de José eran otros, vivía todavía con el recuerdo de su Marlen. –hola disculpe por venir aquí sin permiso pero nadie abría la puerta- un hombre elegante y sombrero de periodista, rodio la casa al parecer para algo urgente –yo soy Martin Garden y busco a la señorita Alondra, me dijeron que por aquí la encontraría

 

 

14

-no señor creo que se ha equivocado de lugar- el elegante señor solo miraba alrededor como si buscara algo –que bonito sembradío, bueno señorita disculpe las molestias- Martin dio media vuelta y se fue, no sin antes tomar una foto a la casa de José.

-oye creo que vino tu novio.

-¿Qué cual novio?

-un tal Martin Garde.

-no seas tonto él no es mi novio y no se te olvide soy soltera- Alondra le mostro su mano sin anillo -¿y entonces quién es?

-es solo un fotógrafo.

-¿y cómo es que vino hasta aquí a buscarte.

-no lo sé por favor no quiero hablar de eso- ese día cada quien le dio por su lado José se montó en su Gardenia y Alondra se quedó en casa.

 

 

 

 

15

José cabalgo hasta el pueblo de Arandas para pasar el rato en la “viuda” una de las cantinas más reconocidas de todo Jalisco. Copa tras copa se pasó el rato mientras el norteño tocaba.

Sonó aquella canción del recuerdo:

-En mi mano izquierda tome tu retrato y en la otra mano una copa de vino, y brinde contigo sin estar presente y brinde contigo por tu amor ausente-.

Una mujer hermosa entro a la cantina detrás de ella el que fuese su hombre un tal Horacio “El maldito” Romero, ese día recuerdo bien era un viernes 31 de Octubre y estaba a reventar la cantina, no solo por ser viernes sino porque se acercaba la gran fiesta de Santa Carmen.

-¿José, como has estado carajo?

-Mauricio que tal- Mau y José se rencontraban después de tanto tiempo.

Mauricio ya no era el mismo mugroso, barba larga y sin dinero, la suerte le sonreía al parecer. José vio su 45 fajada lo cual le dio gracia.

 

 

16

 

-y pues hay vamos, más o menos pero se alcanza a comer- dijo José brindando con Mau.

-¿y a ti que tal te ha ido?- José sabía que no le iba mal por hoy, solo quería sacarle un poco de sopa al negocio chueco al que se dedicaba.

-pues ya me ves mi José nada mal, puro negocio, por cierto supe lo de Marlen estoy muy apenada y quiero que sepas que para lo que gustes aquí estoy.

-muchas gracias Mauri de verdad- la bella dama no despegaba la mirada de José y como ha de ser ¿Qué hombre se resiste a la belleza de mujer?

José se despidió de Mauri. José que no fumaba ese día le dio por echarse un puro.

Relajado afuera de la cantina de pronto se oyó el escándalo, la hermosa dama salió corriendo con la boca ensangrentada, José la tomo del brazo

 

 

 

17

 

-¿estás bien?

-si no te preocupes, abecés pasa- enseguida salió Horacio.

-¡eres una perra!- le grito encabronado disparando y dando en el hombro a José –tranquilo jefe lo detuvo Mauri.

-¿y quién es este perro?

-es José Astillan jefe, cultiva en el bosque de Alendria.

El reconocido maldito dio vuelta y se fue.

Ese día no fue lo que esperaba José tirado en el suelo y desangrándose por una mujer, Salí de mi local ese día a llevar al pobre José al hospital.

Mientras que Alondra preparaba sus cosas para partir encontró unas fotos en un pequeño cajón de un buro, eran aquellas fotos que José miraba todas las noches, aquellas fotos con Marlen.

 

 

 

 

18

 

Alondra salió de la casa con maleta en mano.

-hola mucho gusto por fin la encuentro- era aquel fotógrafo de nuevo, Martin Garden.

-¿Qué se le ofrece?

-solo platicar sobre estas fotos- Garden le mostraba fotografías que impresionaron a Alondra, pues eran evidencias sobre el asesinato de su esposo.

-¿y qué es lo que quiere?

-que me cuente todo, absolutamente, si usted me dice toda la verdad, nos olvidamos de esto le aseguro que nadie lo sabrá-.

Después de un día de platica, el fotógrafo se fue, Alondra tomo su maleta y entre el bosque desapareció.

 

 

 

 

19

 

-Marlen, Marlen- deliraba José, aun dormido en la camilla del hospital.

-tranquilo hijo soy yo.

-¿Qué, tú quién eres?- pregunto desorbitado José a un anciano de barba y pelo blanqueoso.

-la vida no es como la pensamos, sino como la creamos- dijo el anciano. De inmediato se paró José de la cama al oírlo.

-padre- lo abrazo con todas sus fuerzas que deseaba nunca soltarlo –solo vine a verte, a saber cómo estas y que tengas en cuenta que no estás solo.

-padre ¿quisiera saber que más hacer, que más esperanzas tengo?

-muchas hijo, muchas más de las que piensas.

José despertó al instante.

Alondra llego al pueblo entro a la Viuda para preguntar ¿Dónde quedaba la central camionera? Después se aventó un par de tequilas y se fue.

 

 

20

José al llegar a casa no encontró a nadie e incluso busco a Alondra, vio las fotos de su esposa fuera de su cajón se puso pensativo y subió rápidamente a la habitación y no la encontró, así que rápido salió rumbo al pueblo.

En el camino José vio a Marlen, o por lo menos eso creía. Corrió rápidamente hacia ella, por un instante el camino para llegar a ella se le hacía infinito, parecía inalcanzable, José con tal cansancio llego.

Las cosas eran muy distinta al estar a un lado de ella que alejado, un espeluznante, escalofriante, y frio tono de violoncelo se empezó a escuchar inexplicablemente entre el bosque -¿tono de muerte?.

El frio se encarnaba en José, que sorprendido, inmóvil, atormentado, vio a lado de su amada tal fosa con el cuerpo de la misma Alondra adentro.

-¿Por qué ella, porque esta hay? Marlen- José se sintió vigilado, pues no solo eran ellos en medio del bosque sino baria gente extraña alrededor, niños, hombres, mujeres.

Deseaba que fuera un sueño pero era la realidad viviéndose en carne viva, en un antiguo cementerio olvidado al cual la fría neblina lo cubría.

 

21

El frio se hacía más intenso y José caía de rodillas, después daría al suelo.

-señor, señor ¿se encuentra bien?- dos pequeños encontraron a José delirando entre las hojas.

-¿Qué paso?

-estaba tirado y balbuceando quien sabe que- los dos pequeños acompañaron a José hasta su casa.

-oigan, ¿saben qué hora es?- pregunto José impaciente

-son las ocho en punto señor.

-debo irme, gracias niños- José se encamino rápidamente hacia la fiesta de Santa Clara.

Llego, bajo de Gardenia y empezó a buscar por todos lados, entre la gente hasta lograr su cometido y encontrar a la reluciente, luminosa y hermosa Alondra que lucía un hermoso vestido rojo.

-pensé que no vendrías ¿viste la nota?- dijo Alondra colgándose del cuello de José.

-si la vi y por eso es que estoy aquí.

 

 

22

Después de un largo baile y algunas copas José y Alondra caminaban por toda plaza tomados de la mano ella se veía muy distraída, pensativa hasta le soltó la mano a José.

-José, creo que esto no va a funcionar.

-¿Qué, pero de que hablas?

-lo de nosotros, creo que no debemos seguir juntos- José quedo pensativo con la cabeza baja por un momento.

-está bien, si eso quieres no hay porque insistir.

José sin más que decir dio media vuelta y se fue.

Al llegar al bosque, José tenía la intuición de que alguien lo seguía, así que acelero el paso hasta oír un disparo.

-así que tú eres el dueño de estas tierras- dijo Horacio “el maldito” Romero. Todo Arandas lo conocían por el maldito, y no porque fuera un chingon, matón, o malo.

Sino porque estaba maldito por la mala suerte, Horacio al igual que la mayoría vivió la pobreza de niño y hasta su adolescencia, vendió naranjas las cuales no se le vendían, decían que estaba maldito, eh de ahí se le quedo el apodo.

 

 

23

 

-así es- contesto José –quien diría, un mugroso, bueno para nada dueño del bosque.

-mira muchacho, te tengo un trato, te daré cien mil pesos en efectivo por todo.

-señor, esto no lo vendería por nada del mundo.

-bueno si así lo quieres- el maldito saco su revolver apuntándole a José. Enseguida se oyó otro disparo, era Alondra que mataba a Horacio con la misma revolver de José.

Dos tiros atravesaban a Horacio.

José quedaba inmóvil y no de ver morir a Horacio, sino de ver de vuelta a Alondra.

-creí…

-no digas nada- Alondra le tapó la boca después de plantarle un profundo beso.

Los dos cavaron una fosa lo suficiente para echar el robusto cuerpo.

 

 

24

 

-¿y ese cretino porque te perseguía?- dijo Alondra caminando al paso rápido de José.

-no lo sé, ¿y tú lo venias siguiendo, o como supiste?- Alondra tomo a José del hombro –la verdad, si quiero estar a tu lado.

José la abrazo y la levanto entre sus brazos.

Al regresar a casa se detuvieron al ver a la policía parada alrededor del bosque y camino hacia la casa de José. A un lado de los oficiales se encontraba aquel camarógrafo.

-vamos regresaremos otro día- José tomo la mano de Alondra para así retirarse.

Ya a unos kilómetros de Alendria. Una casa vieja, desgastada y descuidada se iluminaba a lo lejos

 

 

 

 

 

25

 

-mira una casa, tal vez y nos den alojamiento, por lo menos por hoy.

Tocaron a la puerta rasgada de aquella casa, y salió un señor alto delgado de sombrero y overol.

-¿en que los puedo ayudar muchachos?

-estamos perdidos y buscamos donde pasar la noche.

-perdidos- repitió pensante el viejo de overol mirándolos de pies a cabeza.

-pues pasen llegaron justo a la hora de la cena- ¿cena, a las 6 de la tarde?

 

FAMILIA OLIVAS

 

En la mansión de los Olivas la avaricia no los dejaba tranquilos, pues la gran fortuna, la herencia de Marlen estaba en el aire y solo José tenía ese derecho de hacerla efectiva, así como también perderla y eso era lo que la familia de Marlen quería, que José perdiera esa herencia para así ellos hacerse acreedores.

26

 

-debemos hacer algo esa fortuna es de la familia, Marlen nunca se debió casar con ese forastero- decía la madre de Marlen.

-¿y que paso en la casa del bosque, no se encontró nada?

-nada señor, nada ni nadie estaba en la casa.

-mierda, quiero que lo encuentren y como sea quiero que le saquen ese papel.

Parecía que todo se complicaba, todos estaban detrás de José. Y José solo seguía su camino con la que parecía su otra alma gemela.

-y díganme ¿de dónde vienen?- pregunto el viejo de la casa –de Alendria señor.

-ah sí, recuerdo queda a unos cuantos kilómetros de aquí, tengo años que no camino por allá, la última vez me fue mal-

La familia se veía seria, respetuosa pero algo distraída. La familia era conformada por el hijo mayor, la hija y las dos pequeñas gemelas.

 

27

 

El frio se hacía cada vez más fuerte y la noche caía poco a poco, alguien empezó a tocar la puerta cada vez los golpeteos en la madera se hacían más fuertes, pero nadie abría la puerta, ni siquiera se acercaban a ella.

Al final, José se paró abrir pero nadie estaba afuera, el aire dejo de soplar y todo seguía tranquilo.

-bueno ya es hora de dormir, vamos tengo un cuarto para ustedes, es pequeño pero creo que se acomodaran bien- dijo el viejo encaminándolos con su vieja linterna de vela. La escalera rechinaba de lo más macabro cada paso parecía una voz.

-bueno jóvenes, aquí es- era como él dijo, un pequeño cuarto, con algunas cosas viejas arrinconadas y una pequeña cama para los dos.

-que descansen.

-si muchas gracias señor.

 

 

 

28

-hay mucho polvo aquí adentro- reprocho Alondra.

-no te quejes nos dieron un techo para dormir. Solo será por hoy.

Mientras todos dormían tranquilamente, de repente algunos disparos se oyeron dentro y fuera de la casa, José y Alondra bajaron a medias de las escaleras para ver de qué se trataba, pero todo se veía tal y como estaba, los platos de la cene permanecían en la meza intactos.

Llamaron al señor de la casa pero al parecer no estaba, ni los demás era como si hubieran desaparecido, ni un solo grillo se oía.

-debemos irnos Alondra- eran las seis de la mañana y el frio era insoportable –vamos a casa, tal vez todo termino.

Solo con una cobija José arropaba a Alondra por todo el camino

 

 

 

 

 

29

 

Hasta llegar a la casa.

Todo estaba en silencio, solo el tambaleo de la mecedora se oía, José camino hacia la parte trasera de la casa.

Hay una mujer canosa se mecía en la silla, la señora miro a José con rostro serio y dominante.

-Hola José, que gusto volver a verte- dijo la señora con una ligera sonrisa.

-disculpe señora, pero ¿usted quién es?

-¿Qué ya no te acuerdas, tanto que te cuide, te protegí- José se quedó pensante y sin mover un dedo de donde estaba.

-José, ¿está todo bien?- detrás del llego Alondra.

-¿ella es tu novia?

-si así es.

 

 

 

 

30

 

-Bueno, no les quito más su tiempo, cuídense.

-disculpe- José la detuvo – ¿usted ha de saber algo de la casa que está a unos kilómetros de aquí? Es una casa vieja, sucia y maltratada con varios huecos en las paredes.

-¿y vive gente hay?.

-si hay gente que vive en esa casa, ellos nos dejaron pasar la noche ahí.

-eso es imposible, pero si esta abandonada de hace años- los dos incomprendidos miraban a la señora.

-pero los entiendo, esa casa fue la casa de los Madrid, se dedicaban a la venta y robo de cosas ajenas. La pequeña Antonela la muchachita pelirroja, la mediana entre los hermanos, la robaron a los tres años a una familia de Texas.

Los Madrid eran una familia poco social, alejados del pueblo y de la gente, al que más conocían en el pueblo era a Martin, el señor alto delgado de overol, un día llego corriendo a la casa como si el demonio lo siguiera, venía a madres en su camioneta llego a su casa con un disparo en las costillas, se desangraba poco a poco.

 

31

 

-¿Qué hiciste Martin?- pregunto su mujer desesperada poniéndole pañuelos para detener el sangrado.

Al poco tiempo varios hombres rodearon la casa, beny el hermano mayor venia de la cosecha donde trabajaba y al ver a todos aquellos sujetos corrió de inmediato a la casa pero las balas lo alcanzaron antes de tocar la puerta, agonizando Beny rasgaba la puerta para poder entrar.

El mismo destino les esperaba a los demás. A la señora la ahogaron con una bolsa, las dos pequeñas gemelas murieron saltando del susto desde el segundo piso, Martin murió desangrado la única que parecía que escaparía era Antonela, pero a los dos días la encontrarían en el rio desnuda y muerta.

 

 

 

 

 

 

32

 

-Tengan mucho cuidado con ese lugar nunca se sabe que oculte- al final la señora tomo la mano de José dejándole un hermoso anillo de oro –es el aniño que me dio tu padre la primera vez que nos conocimos y yo lo tome como un compromiso, ahora es tuyo José.

-¿mama, a dónde vas?- dijo José con lágrimas en los ojos.

-a seguir esperando hijo- la madre de José se fue acompañada de un sujeto de uniforme blanco que la llevaba hacia un auto azul. “Vida y salud en asilo lagunas” era el lema estampado en una puerta aquel auto.

-¿así que ella es tu madre?- pregunto Alondra ante el rotundo silencio de José que solo miraba los minutos pasar en el reloj.

-toma, te hará sentir mejor- Alondra le preparaba un té a José quien dio un sorbo y de inmediato se paró –ven tengo algo que mostrarte- José tomo la mano de Alondra y la llevo hacia fuera, caminaron y caminaron entre arboles blancos hasta llegar, a un oculto espacio donde se observaba un antiguo reloj inglés y a su alrededor un pasto tan verde como ningún otro.

 

33

 

-¡wow, es hermoso, es increíble en el buen estado que esta, y sigue girando!

-sí parece una maravilla pero en verdad alguien es el que le da vida- entre los blancos arboles salió un chico como de unos siete año.

-mira, él es Michelle.

-Michelle, mi amada Alondra.

-mucho gusto señorita.

-y él es que le da su manita de gato a este antiguo reloj y a su alrededor, también me ha ayudado en la siembra y cosecha.

-¿enserio?- dijo Alondra admirando al pequeño muchacho de boina de rayas –nunca te había visto y eso que seguido miro la siembra.

 

 

 

 

34

 

-qué curioso señorita, porque yo si la veía todas las mañanas.

-solo que Michelle es muy tímido-lo interrumpió José –el vive a diez metros de aquí en una pequeña cabaña por si algún día necesitas ayuda, puedes llamar a Michelle.

-así es, bueno ya me tengo que ir, con su permiso, señorita- Michelle se retiró llevando una carretilla de arena.

-es buen chico, Marlen lo amaba.

De regreso a casa José le pregunto a Alondra –Alondra.

-sí, dime.

-¿tú has matado a alguien, o has pensado hacerlo?

-¿Qué dices?- Alondra con cara de impresión y molestia al oír eso.

-bueno quiero decir que si has soñado alguna vez con eso, cosas paranormales.

-o eso, no nunca, ¿tú las has soñado?

-si abecés.

 

35

 

-ya tengo mucho sueño, me iré a la cama bienes.

-si en un momento voy- Alondra subió a dormir mientras José se quedaba sentado en el sofá mirando una antigua foto de sus padres.

Los días se hacían más fríos, más oscuros, y desconcertantes, los días se hacían mas………

Al día siguiente por la mañana, José despertaba solo y su alma.

Alondra no amanecía a su lado, y como si nada José se quedó en la cama un minuto más, después con tal tranquilidad bajo a la cocina esperando encontrar a Alondra preparando el desayuno. Solo estaba la misma jara de café de ayer y dos tazas, salió a la terraza y observo por todo el sembradío.

-¡Michelle!

 

 

 

 

36

 

Le grito al joven campesino – ¿no has visto pasar a Alondra?- Michelle se quita el sombrero y se rasca la cabeza –mmm… si ya hace tiempo, por la madrugada la vi pasar por el antiguo camino hacia el reloj, creo que llevaba una maleta.

-muy bien, nos vemos Michelle.

José regreso a su casa y al entrar encontraría en su buro donde guardaba las fotos de Marlen una carta escrita por Alondra, la tomo y empezó a leerla de pie.

 

“José con mucha pena y tristeza tengo que decirte la verdad y perdón por no decírtelo de frente, pero no soy la mujer que esperabas, yo también me ilusione contigo, con hacer algo juntos comprometernos en algo pero no pude José.

Vi las fotos de tu amada Marlen, las mismas que tu mirabas cada mañana, cada noche, era ella tu esposa lo sé porque yo fui quien la vio por última vez.

Aquel día del accidente, yo manejaba aquel auto rojo con el que t desviaste, iba con miedo y muchos nervios. Baje del auto para ver qué es lo que había pasado

37

 

Vi a tu mujer a unos cuantos metros de tu auto, estaba en el suelo arrastrándose para llegar a ti, trate de ayudarla, te juro que trate, pero no pude, así que la arrastre hacia el rio, la corriente se la llevo. Después te conocí y supe lo que ella era para ti.

Me sentí lo peor, me sentí…. la peor porquería”.

El pobre de José solo hizo bola el papel y lo arrojo quedando pensativo en su viejo sofá.

-maldita sea mi suerte, maldita mi vida- se decía así mismo, mientras que del cajón sacaba su revólver, lo cargo con dos balas pero de pronto lo dejo en su lugar, saco una dirección su bolsillo y salió en seguida.

Mientras que Alondra se encaminaba rumbo a Guadalajara –¿disculpe señorita, pero va a llegar algún lado en Guadalajara o la espera alguien?- preguntaba el señor que la llevaba en su carro.

-no solo voy a mi casa Le Antoigne por favor-

 

 

38

 

Le Antoigne casa de arquitectura francesa precisamente hecha por el ingeniero francés Lucas Arlonne.

-esa lujosa casa tiene años sin ser habitada.

-pues de hora en adelante será habitada- contesto Alondra al chofer.

José se encaminaba rumbo hacia la casa del señor Garden.

-Hola que gusto José, ¿Cómo has estado?

-bien gracias, bueno eso creo, dígame que sabe usted de la herencia de Marlen.

-pues no mucho, pero tome asiento- mi casa es para todo aquel que quiera saber de fotografías pero en este caso José tenía algo más importante que contarme, mi casa está llena de fotografías familiares y de otros países, me tocaba viajar mucho en mis estudios de fotografía.

 

 

 

 

39

 

-Bueno, la forma en que conocí a Alondra y a usted, fue por pura casualidad y quien diría que terminarían contándome cosas tan personales, yo conocí a Alondra antes que tú y después te conocí a ti, tenía cita para fotografiar en la boda de Alondra y cuatro horas después en otra, pero por casualidad vi el engaño de Luis el difunto esposo de Alondra con otra, entonces ella tomo la pistola y les disparo a los dos, de inmediato se fue en un maveric rojo, yo la seguí olvidándome de mi otro compromiso- de repente José lo interrumpe.

-pero dígame algo, usted sabe a dónde fue, en donde la podría encontrar porque se fue dejándome esta carta- José le dio la carta a Garden quien la leyó.

-cuando platique con ella me hablo de una herencia que compartirían juntos, me mostro unos papeles para comprobar su contenido legal.

-y como ella se atreve a mostrárselos a un simple fotógrafo.

-escucha José tranquilízate, es lo que más necesitas en este momento, soy un simple fotógrafo como tu dices pero también se de leyes, mi padre fue abogado.

 

40

 José tomo sus cosas y se fue –espera- dijo el señor Garden dándole unas llaves –alcánzala muchacho- eran las llaves de su auto.

Mientras que Alondra en Guadalajara, en la casa Le Antoigne, la limpiaba de pies a cabeza así como poniendo unos cuantos adornos navideños. Se acercaba la navidad y ella pensaba -¿para qué vivir sufriendo y más en estas temporadas?

José con la rabia y la preocupación a la vez por dentro conducía a toda velocidad con los pensamientos hechos vértigo y muriéndose por llegar a su destino.

-no quisiera decir esto ni deseárselo a nadie pero creo que enamorarse demasiado de alguien es como envenenarse, te daña por dentro y vas sufriendo poco a poco.

José se detuvo en medio del camino, después avanzo hasta llegar a el asilo Lagunas, se encamino hasta la habitación de su madre que dormía teniendo puesto su respirador –gracias madre, por todo y cada momento junto a mí, sabes, hace dos días hable con mi padre y dijo que te ama y te espera con los brazos abiertos-

 

 

41

 

José le dio un beso en la frente y se fue.

Después de una hora conduciendo José llego a su destino a Le Antoigne, que se veía bien iluminada y arreglada a la abandonada casa de antes.

La puerta estaba abierta y José entro mientras Alondra leía un libro en el elegante sofá purpura.

-¡eres una maldita asesina, no solo te vasto con matar a tu novio, sino también con mi esposa!- le hablo con odio, a una Alondra que sabía que vendría y ella lo esperaba.

-José, escúchame, se lo que sientes y tienes toda la razón, pero por favor, no es que en verdad yo sea así, es tal y como tu leíste en la carta y no eh podido dejar de pensar en lo que hice ni en ti, José solo quiero que estemos juntos.

-no, alguien como tú no merece estar con nadie- Alondra se levanta con lágrimas en los ojos.

 

 

 

 

42

 

Parándose frente a José.

-La herencia ya no es mas de nosotros- José camino alrededor de la sala pensante por unos minutos, luego se sentó, Alondra lo acompaño abrazándolo.

Después de una cena romántica y brindis de vino dentro de la elegante y romántica Le Antoigne, los dos salieron hacia el carro de regreso al bosque.

Al llegar. Caminaron hacia el viejo reloj inglés, era de madrugada y aunque no hubiera luz que los iluminara, no era necesario con la luna enfrente bastaba, José saco de la bolsa de su saco una pequeña caja de madera la cual tenía un hermoso anillo de oro con la figura de un árbol en medio y por dentro la iniciales “Hasta la muerte”.

Se lo coloco en el dedo, era la noche mágica para los dos a pesar de lo ocurrido. El rencor y el odio se dejaban atrás para darle espacio al amor.

 

 

 

43

 

Los dos tomados de la mano volvieron a auto y siguieron su camino –la noche es bella ¿no crees?- Alondra se veía tan ilusionada al lado de José que no paraba de admirar todo lo que veía a su alrededor –si es hermosa, pero no más que tu-

Se detuvieron en la orilla de un vacío  donde se oía el rio, los dos se sentaron en el cofre del carro para pasar una noche única admirando la luz de la luna.

De la nada apareció un negro carro fúnebre, parecía que se detendría pero siguió su camino.

El extraño y misterioso carro siguió por toda la carretera hasta desaparecer entre la neblina. El frio descendió después de unos segundos de haber pasado la carrosa.

 

 

 

 

 

 

44

 

Mientras que en Alendria, en medio del pequeño sembradío de zanahorias que tenía Michelle se encontraba el sentado en un tronco afilando su navaja, a él, se acerca el señor Garden.

-hola, tú has de ser Michelle- el joven lentamente voltea hacia el elegante hombre que trae su cámara colgando del cuello –si señor así es, soy Michelle.

-¿puedo sentarme a platicar un momento?

-sí, claro no hay problema, es raro ver a gente como usted por aquí, mas a estas horas.

-más bien hace falta visitar más seguido estos lugares.

Tal y como decía Michelle a esas horas era raro ver a cualquier persona por aquí, y tal vez era porque ese lugar no era para cualquiera, porque a esas horas la noche era joven sobre un lugar mágico donde solo un hombre de bosque, un hombre de campo podía caminar.

 

 

 

45

 

DESAPARICIO DE MICHELLE

 

Tras una larga charla, fueron interrumpidos por un señor trajeado de gris y gran bigote.

-buenas noches caballeros, disculpe que los moleste pero estamos perdido- inesperadamente un fuerte golpe por la espalda hace que Garden caiga al suelo.

Entre tres hombres se llevaron a Michelle forzándolo a entrar a un descuidado carro café.

Después de unas horas inconsciente, desperté rápidamente me puse de pie y corrí hacia la carretera a pedir ayuda, por suerte en una desolada carretera se detuvo una camioneta que venia del rastro con algunos puercos muertos que llevaba de seguro al mercado.

Subí y en el trayecto a unos seis kilómetros vi a José y a Alondra –espere, aquí bajo muchas gracias-

 

 

 

46

 

Fui de inmediato hacia ellos.

-¡muchachos, paso algo grave, secuestraron a Michelle!

-¿Cómo, quien dime quien fue?

-no hay tiempo de preguntas, vamos en el camino les contare debemos buscarlo a como dé lugar.

A toda velocidad José conducía a donde supuestamente habían ido los secuestradores.

-¿y dígame señor Garden como eran esos sujetos?.

-solo vi a uno, era un señor como de unos 60 años, pelo blanco de bigote largo, y tenía traje gris- José freno de repente.

-¿De casualidad ese señor llevaba un anillo con una piedra roja al centro?

-sí, así es.

-mierda hijo de perra, es ese cerdo.

-¿Quién?- pregunto Alondra preocupada –el padre de Marlen, el siempre carga con ese maldito anillo de su secta.

 

47

 

Rápidamente José dio vuelta para el carril contrario para dirigirse a la mansión de los olivas.

Al llegar todo se veía tranquilo, sin el mínimo ruido, discretamente nos acercamos mas a la gran casa.

-hay esta, quédense aquí y avísenme si viene alguien- José saco su pistola y se acercó a el señor Olivas apuntándole en la cabeza –hola mucho gusto no, sabes porque vengo, ahora dime donde está.

-¿José, porque hacer todo esto? Solo tienes que darme la herencia de Marlen y ya.

-¿para qué, Para darle más poder al puerco?- se oía que alguien venia así que José abrazo al señor Olivas por la espalda pegándole la pistola en la cien –no se muevan o disparo, dime donde esta Michelle.

El señor Olivas dio respuesta tras oír el gatillo de la revolver –está en la ramada central hacia el bosque.

-¡vamos, ustedes quédense aquí sin moverse!- rápidamente todos entramos al carro junto con el señor Olivas hacia la ramada central.

 

48

 

Al llegar inmediatamente fueron a buscarlo -¡donde está, aquí no hay nada!- grito desesperado José.

-está enterrado a un lado de aquel árbol.

-¿Qué?, eres una mierda debería matarte en este momento, rápido ayúdenme a sacarlo- con las manos empezamos a escarbar hasta llegar a una caja de madera donde se oía Michelle, sus gritos de ayuda y desesperación.

En un descuido el señor Olivas se escapaba, pero José lo alcanzo al brincar sobre él, lo metió en la cajuela y saco una pala para abrir la caja.

Los demás secuestradores venían en camino y también la policía se oía, ni siquiera la policía era de confianza eran un enemigo más así que José me pidió un favor al darme una caja y en ella unos papeles, Michelle y yo tomamos otro rumbo hacia el bosque mientras que José y Alondra subían al carro y detrás de ellos una persecución de un auto negro

 

 

 

49

Que les disparaba y dos patrullas, las balas tronaron dos llantas y el carro iba cada vez más lento así que se detuvieron en una orilla salieron rápido, se tomaron de la mano y corrieron hacia el vacío sin miedo a nada, sin miedo porque los dos estaban juntos.

Al amanecer el llegamos a la casa de José cansados y sin ganas de saber nada, todo quedo en calma y paz tras lo que había pasado. sentenciaron al señor Olivas por muchos años en prisión y Michelle asumió la total herencia la cual la hizo útil tras hacer crecer la siembra y crear su propia empresa.

Michelle y yo asistimos al funeral de Alondra y José que fueron enterrados juntos por los siglos de los siglos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

50

Comentar