El Mago (2da entrega)

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3.-

Recuerdo Hechicera
que dejamos tu mundo como la abadía de la nada
porque nada había en él para mí
para engrandecer mi poder.

Tu luz era solo una apariencia
tu sentido de la vida
una simple loca quimera
de la que me burlaba en mi majestuoso trono.

Y he aquí que tu luz y tu vida
te han dejado libre aun
te han permitido enfrentarte al vacío
a la mentira y al frío del engaño.

Mas no estás indemne,
la cadena que aprisiona tu pecho
está hecha de frío y de dolor
de nostalgia y vacío.

Te miro allí sentada
sin entender tu misma fuerza.
Te has sobrepuesto al primer ataque
y de pronto temes el segundo

Temes caer derrotada
mas no eres tu quien lo quiere
es el vacío que te oprime el pecho
es el frió de la rutina que te oprime.

Te han dejado encadenada a tus temores,
aún con tu fuerza el otro ser te conoce,
y te ha dejado lo que menos quieres
la fría soledad de la nada.

Voy a verte desde aquí, oh..., Gran Hechicera,
y mientras recojo los jirones de mi mismo
que es ahora lo único que soy
buscaré estar de tu lado.

Oh..., gran Hechicera
tu luz es la esperanza
los magos ahora lo sabemos
aunque parezca ya tarde.

No desesperes
oh..., Gran Hechicera
la cadena que te oprime
puede ser disuelta.

Y cuando suceda
serás al aire que fuiste
que llena y alumbra
aire y luz, tierra y agua.

Oh... Gran Hechicera
ten valor a lo que viene
yo tendré paciencia
y continuará la lucha.

  4.-

Fue entonces cuando La Hechicera, tomando fuerza desde su propia imágen femenina espejada en un charco de lágrimas que transfiguraban su rostro y alteraban el suelo donde yacían, elevó su gesto imponente ante la mirada atónita del Dueño de la Mentira, y mirándole fijamente volvió a retarle de este modo...

¿Crees acaso que, porque me encadenas,
has de acallar la voz del alma mía?
Cada engaño es un eslabón que te condena
y te encarcela en tu propia tiranía.
Acaso olvidas, en tu actitud cobarde,
que en mi esencia de mujer, la Ley Divina,
me ha otorgado la gracia de ser Madre
y por tal privilegio Yo Soy Vida!!!
Que tiemblen ante ti los mal paridos
que viven de la infamia y servidumbre,
los que nunca el amor han conocido
como lo oscuro desconoce de la lumbre...
Los que en tanta mentira acostumbrados
la actitud del sincero desvaloran,
los que no temen verse deshonrados
porque hasta el nombre del Honor ignoran!!!
Yo llevo, en mi misma, enardecida
la luz de la Verdad resplandeciente,
amo la Libertad más que a la vida
y no nací para inclinar la frente.
Por eso estoy aquí, altiva y fuerte,
tu juicio espero con serena calma,
porque si puedes decretar mi muerte
jamás podrás arrebatarme el alma.
Regresa al fango a donde perteneces
condenado a anidar en la ponzoña...
cada uno obtiene lo que merece:
¡Tú por siempre vivirás de la carroña !!!

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