El Mago, Prosa Oscura (Final)

Ir a El Mago (4ta entrega)

18.-

La tromba de viento corre rauda por la llanura, saeta oscura de frígida presencia que a gritos y estertores de furia incontenible se acerca a ese su objetivo que es la mágica y resplandeciente puerta.

La hechicera lo mira todo desde su balcón, encadenada de frio y de tristeza, revuelta en el dolor de sus ilusiones perdidas y a la vista de aquellas que contra toda esperanza  están prestas a morir defendiendo el último bastión ante el cruel ataque.

Maldad…, solo eso siente alrededor suyo, maldad y mentira, la vida solo se ha convertido para ella en esas sensaciones que la envuelven y que le hacen dudar si es en realidad la fría cadena la que contamina ahora su alma o solo es que recién ahora puede ver la realidad a la que se ha estado negando desde el principio de su existencia. Conoce la maldad, conoce la arrogancia, conoce la sensación de sentirse menospreciada por el sentimiento de piedad y amor que siempre la ha rodeado. Recuerda al mago y le parece ver aquellos ojos que la miraban con desprecio  ante aquellos ideales, él que cayó en la soberbia de saberse indestructible, de creerse indestructible y que no es mas que nada ahora, él que lo fue todo y que hoy no existe. Sabe que su reino fue considerado el mas insignificante de todos y que en su debilidad radicó su fortaleza, mas el dueño de la mentira la quiere para él, se ha deshecho de todo antes de llegar a ella, acabar por último con la mas débil.

Lo mira todo con la angustia en el cuerpo, se pregunta si aquellas ilusiones que aún resisten y que se saben prontas al final no serían mas fuertes si las vistiera de venganza y de ansiedad, siente que todas son débiles ante lo que se acerca, siente que debe darles fortaleza, que todo debería ser suyo, que las ilusiones deberían ser el camino para construir reinos poderosos donde ella imponga la voluntad del amor, siente que su camino se ha perdido, que su reino está por perderse, que la lucha de años ha sido insulsa, sus ilusiones son débiles porque el amor es débil, siente que la pasión y el deseo mueven el mundo, que el poder hace caminar a los hombres, que el amor solo retrasa la victoria.

La hechicera siente la furia de la venganza, el dolor de la pérdida, la desilusión de saberse débil, de saberse equivocada, de haber equivocado su vida.

La hechicera quiere vencer a cualquier costo, quiere derrotar a aquel que la tiene contra las cuerdas a punto de ser destruida, siente que las cadenas ya no la torturan, que la fortalecen, que puede utilizar contra su agresor aquella arma que ahora la aprisiona y la empequeñece, a élla, a la gran Hechicera, la nunca derrotada, la siempre amada.

No…!!! – grita – no voy a permitirlo… debo vencer, a cualquier costo… debo hacerlo..!!!

Y aquel grito desencajado se escucha en todo el castillo y las ilusiones se sienten inundadas de una nueva fuerza, absorben la luz que a la puerta fortalecía y de pronto se sienten invencibles, se sienten inmensas, indestructibles, dispuestas a todo, cada una, por si misma es una fortaleza, saborean la venganza, la búsqueda de victoria, el placer de la rotunda victoria pase lo que pase, ya no importa nada solo la victoria.

La luz ha desaparecido del castillo, ahora se ha hecho carne y deseo, salvaje deseo.

El dueño de la mentira ve la luz desaparecer y sonríe, deja al huracán huérfano por un instante sabe que el impulso lo conducirá directo al blanco elegido y se concentra en las cadenas que aprisionan a su hechicera, las fortalece, su fuerza se concentra y las llena de energía, de su energía. Sabe que está venciendo…

La Hechicera se siente fuerte de pronto, mucho mas fuerte que nunca, podría romper las cadenas ahora pero no lo hará, ha encontrado la manera de resistir ahora y de vencer luego, necesita de las cadenas ahora.

Ve la transformación de sus diezmadas huestes y parece no importarle la falta de luz, su corazón solo quiere venganza, solo siente venganza, para ella, la mas poderosa, la mas hermosa, la única.

De pronto ve su reflejo en uno de los cristales que enmarcan el balcón.

No es ella quien está allí, no se reconoce, tampoco están las cadenas, pero las siente, ya no fuera, sino dentro, formando parte de ella.

Y sabe que la están derrotando, que la han transformado en la belleza que mira pero no siente, que gobernará un mundo vacío donde la soledad será su única victoria, no es ella, no es su reino, ha sucumbido al deseo. No debe permitírselo…, no debe hacerlo…

Fuerzas de la luz!!!
vengan a mí en mi agonía
liberen mis pecados para poder continuar
que el mal lanzado sobre mi mundo
no encuentre en el futuro
la maldad que mi corazón no sabe controlar
Almas de la naturaleza
que vagan en submundos
vayan donde mi enemigo y háganlo razonar
¡Yo! La Gran Hechicera, cuya luz es verdadera,
os convoco en este instante
que mi enemigo cuya magia
se alimenta de las almas
se extinga en agonía y mi sueño deje en paz.
No venceré si no soy yo quien lo hace
no habrá lucha si no soy yo quien pelea
no habrá nada si la frialdad me vence
no dejaré que las cadenas me aten…

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