Me rehúso a volver ("Seguiré viviendo" entrega 82)

Ir a: La dicha de evocar ("Seguiré viviendo" entrega 81)

Las puertas se abrían una tras de otra al llamado angustioso de mi alma. Pero algo había en mí que hacía que inmediatamente se cerraran. El breve instante en que el interior se exponía al escrutinio de mis ojos, me ponía en contacto con un paraje tranquilo y agradable, algo así como un paisaje campestre de la mejor factura. Tras verme, el hombre bonachón que abrió la última puerta me la cerró espantado. Mis perseguidores corrieron tras de mí, y cada puerta en que me detuve en busca de refugio fue una cuadra menos en que ellos acortaron la ventaja. Un tridente ardiente empuñaba cada sombra que me perseguía. Mi palpitación retumbó al máximo cuando sentí que sus pasos se unieron a los míos.

Me lancé contra el último portón dispuesto a traspasarlo por la fuerza, pero la puerta no opuso resistencia y una sensación terrorífica, más pavorosa que la persecución de los demonios, se apoderó de mí cuando bajo mis pies no hubo más que un enorme vacío que me precipitó a un mundo apocalíptico de enormes llamaradas. Cuando la agónica caída estaba por terminar en el ardiente foso exhalé un grito desgarrador y me sumergí en las llamas. Su abrazo hirió mi piel y el ardor intenso de la quemadura invadió hasta los más recónditos rincones de mi cuerpo. Del fulgor de las llamas pasé a una siniestra  oscuridad. Sentí la angustia de quien ha quedado repentinamente ciego y para siempre.

Ese fue el sueño que le conté a Piedad. Me dijo que era tonto, un sueño al fin y al cabo, porque un hombre como yo jamás iría al encuentro de un lugar tan espantoso.

–Por mal que te vaya la reencarnación existirá y retornarás al mundo.

–Es otra especulación –le dije–-. ¿Quién hay que pueda atestiguarla?

–Nadie tampoco hay que la niegue. De pronto es mejor regresar a lo que ya conoces.

Podía ser cierto. Pero también me produjo escalofrío. No me imaginaba rodando de cuerpo en cuerpo en este mundo, y experimentando por siempre los reveses de la vida. No pensaba sólo en la enfermedad y en la  vejez, sino en las cargas insensatas, en la limitación del goce, y hasta en las exigencias necesarias. Si había tenido dificultades mi existencia, pocas habían sido frente a las imposiciones que afrontaban quienes detrás de mí venían. ¿Qué sentido tenía volver para soportar cada vez mayores exigencias? No sabía que destacar más con la modernidad, si el progreso tecnológico o el menoscabo de la vida.

Repasé mis conquistas desde niño, reconociendo la dicha de los logros; pero al reparar en el esfuerzo demandado entendí que no estaba dispuesto a repetirlo. Estaba en la cima, pero sin ánimo de volver a recorrer el trecho andado. ¿Regresar para qué? ¿Para ser esclavo del trabajo? ¿Para satisfacer las obligaciones inútiles que se inventan los que mandan? ¿Para soportar la prepotencia de la autoridad? ¿Para esquivar las maquinaciones de mis semejantes? ¿Para esforzarme más que lo que vale un logro? ¿Para vivir incertidumbres constantes? ¿Para ver el triunfo de los pérfidos? ¿Para ver desfilar las injusticias? ¿Para contemplar la desvalorización de la vida? ¿Para sentir la deshumanización del mundo? ¿Para ver al hombre convertido en máquina? ¿Para echar por la borda mi universo, acogiendo por la fuerza un mundo obnubilado con la productividad? ¿Para disfrutar las migajas de la felicidad porque el hombre arruinó la dicha de vivir?

No regresaré, y de lejos disfrutaré la hecatombe de todos los imbéciles que cambiaron la placidez de la creación por un ritmo frenético y competitivo, más cruel que la selección natural de las especies.

Ir a: Mitigando con recuerdos las tristezas (Entrega 83 "Seguiré viviendo")

Luis María Murillo Sarmiento

“Seguiré viviendo” es una novela de trescientas cuartillas sobre la muerte. Un moribundo enfrenta su final con ánimo hedonista. El  protagonista, que le niega a la muerte su destino trágico, dedica sus postreros días a repasar su vida, a reflexionar sobre el mundo y la existencia, a especular con la muerte, y ante todo, a hacer un juicio a lo visto y lo vivido.

Por su extensión se ha venido publicando por entregas.

http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)
http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de crítica y comentarios)
http://twitter.com/LuisMMurillo

 

Seguiré Viviendo

 

Comentar