Yo profesor me confieso (3)

Ir a: Yo profesor me confieso (2) TRES Los fines de semana en mi pueblo y en mi barrio programábamos competencias deportivas atípicas como carreras de carros con ruedas esferadas (las balineras o cojinetes que les quitan a los carros de algunas partes del motor). Estas carreras nocturnas, inspiradas en las películas con pandillas juveniles de EEUU, las realizábamos de diez de la noche en adelante y no dejábamos dormir a nadie. Hasta que nuestros los padres tuvieron la genial idea de romper los carritos y quemar las partes de madera en las estufas de carbón y leña que existían en cada una de las casas y las ruedas metálicas se iban en las manos de un hombrecito pobre...

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Yo profesor me confieso (2)

Ir a: Yo profesor me confieso (1) CAPÍTULO DOS Continúa mi relato de lo ocurrido durante ese primer año de trabajo que fue el inicio de una larga marcha como educador. Con Oliva fue otro cuento; ella me dijo que era mi mamá en mi trabajo y yo le creí y me ofreció la casa y resulté viviendo en ella, la casa, no Oliva, pero igual yo no tenía privacidad; el hijo mayor de ella, que tenía mi edad y mi talla,  se...

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Cartas a una amante (9)

Ir a: Cartas a una amante (8) Éste soy, debes conocerme Éste que conoces, consentidor y tierno, también tiene en sus venas sangre en ebullición, savia indomable. Por eso me proclamo libre de amar y profesar afectos, amo de mi libertad y señor de la voluntad  que Dios y la naturaleza me entregaron. Por ella lucho hasta la muerte.  No me someto a las hipócritas reglas de los hombres, sólo atiendo a mi razón y a mi...

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Yo profesor me confieso

UNO Era mi primer día de trabajo. Salí de la Secretaría de Educación, de la capital de la República, con un papel en las manos que me decía el nombre de mi jefe y la dirección donde debía presentarme a trabajar como educador de la niñez; para mí, igual si estuviera escrito en griego, no tenía idea donde demonios podía quedar la susodicha escuela, había pasado los últimos seis años...

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La absurda prepotencia del adulto frente al joven ("Seguiré viviendo" 73a. entrega)

  Ir a: La igualdad ("Seguiré viviendo" 72a. entrega)«¿Dónde quedan los derechos de los niños? ¡Sólo faltaba que un vecino amargado con el recuerdo de una infancia miserable venga a arrebatarles la felicidad del juego! El vecino ofendido evitó la confrontación y con un golpe que estremeció el vidrio se alejó de la ventana y del alboroto que armaban los pequeños. Entonces supe que el quejoso sí había escuchado mi protesta. Sin inmutarme di la cara a los infantes y les guiñó el ojo en...

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Cartas a una amante (8)

Ir a: Cartas a una amante (7) Un complicado paradigma Me dice la experiencia que tratar de reunir en un solo ser  todas las virtudes que el hombre anhela en su pareja no es posible. ¿Cuántas veces es una misma mujer la mejor amiga, la mejor confidente, la mejor compañera, la mejor madre, la mejor ama de casa y la mejor amante? Casi nunca. No son más que esperanzas que se frustran y energías que se pierden en pos de un modelo que con...

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La igualdad ("Seguiré viviendo" 72a. entrega)

Ir a: No existe el enamoramiento eterno ("Seguiré viviendo" 71a. entrega) «Doctor, la igualdad no es más que una frase de cajón», me dijo la enfermera, que es una auxiliar que pronto recibirá el grado de socióloga. Le cambia con frecuencia turnos a otra de las enfermeras que me atiende. Llega de noche. De día estudia en la universidad. Trae libros para preparar materias, pero casi siempre el trabajo frustra su...

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Cartas a una amante (7)

Ir a: Cartas a una amante (6) ¿Cómo no he de ser infiel? He llegado a ti luego de una penosa travesía por las sendas espinosas del amor. Más maltrecho que victorioso, pero más experto.  Éste que vez luciendo, casi cínico, el  diploma de su infidelidad, un día fue un cándido marido que creía en el amor y en la perennidad del matrimonio. Que fiel a ese pensamiento soportó con resignación...

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No existe el enamoramiento eterno ("Seguiré viviendo" 71a. entrega)

Ir a: Sarcasmo con el arte ("Seguiré viviendo" 70a. entrega) En definitiva, la temática de la infidelidad y la pareja se le llevó a José buena parte de su vida. Eran muchas cuartillas presentando de diferente manera la misma perspectiva. Como era tozudo en defenderla, no pocas veces pasó por insolente. Pero entre tantas impertinencias había una que lo sonrojaba. Desde que ocurrió, nunca más tuvo sosiego para tratar a...

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