¡Soy chofer... y qué! (Final)

Ir a: ¡Soy chofer... y qué! (4) Con esta entrega llegamos al final de esta novela corta, basada en hechos reales que vivió o escuchó el escritor. HOY CONMIGO ES  PA’LANTE, ¡OYO! Llegué al paradero de los buses igual que todos los días, vi a don Hermógenes pero, igual que siempre, no lo saludé, me limitaba a entregarle cotidianamente el dinero de los promedios que me correspondía, pero nada más. Pregunté al despachador el horario del día y me contestó que me quedaban dos horas en la playa; que vaina tan cagada, pensé, puedo regresar a la casa y jugar un buen rato con los niños; en estos pensamientos estaba...

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El pintor prodigioso (2da parte)

Ir a: El pintor prodigioso (1a parte) Los niños se las ingenian para entrar en la casa misteriosa del pintor y acá es donde comienzan las verdaderas aventuras. Los comentarios aumentaban y cada persona agregaba algo que creía haber visto u oído. Se aventuraban hipótesis y el rumor crecía cada día con las sugerencias de los mayores: - Mi marido piensa traerle la policía. - Pero no ha hecho nada malo, decía otra...

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La hipocresía y las prostitutas ("Seguiré viviendo" 66a. entrega)

Ir a: Amantes platónicas y amantes mundanas ("Seguiré viviendo" 65a. entrega) Joaquín no podía marcharse sin pronunciar alguna irreverencia, y aprovechó una cuña radial sobre sexo seguro, para afirmar: «Seguro es con las putas».  «¿Qué nueva teoría te has inventado?», le dije pensando en una frase de «graffiti»; aunque me pareció que podía ser una...

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El pintor prodigioso

Novela Infantil Hola lectores; este relato se me ocurrió hace cuatro lustros... y lo escribí de corrido; bueno, como soy un poquito distraído lo refundí por ahí, en alguna parte y hoy, en marzo de 2010 decidí buscar en la memoria y sentarme a rescribirlo mientras algún espíritu bondadoso me hace encontrar los originales, o sea, los papeles en los cuales lo escribí por primera vez. Bueno, el asunto no es nada complicado; se...

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Los hinchas del santo padre (5)

Ir a: Los hinchas del santo padre (4) "El cobro de los diezmos y primicias de la iglesia de Dios enriquece al cura y los importantes. Se realizan matrimonios por conveniencia. Don Fructuoso participa en otra de las tantas guerras civiles que asolaron la patria en el siglo XIX..." Durante las interminables charlas diarias tejían casullas hermosísimas, amitos impolutos del más fino lino importado de las Europas, bordaban la mantelería del altar...

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Cartas a una amante (3)

Ir a: Cartas a una amante (2)Contra el matrimonio una diatriba llena de razones Paolita: No fue el matrimonio para ti ni para mí la fuente de la felicidad que ambicionamos. Mi interés en él no existe, existió sí, y me dejó decepcionado. Por eso será siempre el blanco de mi pensamiento.  Concibo el hogar como la cuna ideal para los hijos, el matrimonio, apenas como una formalidad, una forma más de dar vida a los hogares. Veo el...

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Amantes platónicas y amantes mundanas ("Seguiré viviendo" 65a. entrega)

Ir a: Al fin frente a la muerte ("Seguiré viviendo" 64a. entrega) José siempre quiso dedicar algún texto a sus mujeres, pero algo en su interior lo contenía. Era su superego que temía desnudar tantas verdades a los ojos de Eleonora Era un temor recóndito de no ser comprendido, un sufrimiento postrero de ser rebajado en el altar en que su hija lo tenía. Pero tampoco quería alterar la verdad, ni negar que se afirmaba en el...

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¡Soy chofer... y qué! (4)

Ir a: ¡Soy chofer y qué! (3) (Quiero comentar a mis lectores que esta novela está escrita en lenguaje chofer; para mejor comprensión, publico el vocabulario en artículo aparte). Mi compadre Uldarico Morales distinguió a mi mujer, la propia, que no fue mi mujer porque, ella, dijo que yo no era capaz de hacerle un chino, vieja pendeja, si la que no era capaz era ella, yo tengo un hijito con otra y el chino ya debe tener diez años, lo...

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Al fin frente a la muerte ("Seguiré viviendo" 64a. entrega)

Ir a: La Biblia, palabra de Dios… ¿o de los hombres? (“Seguiré viviendo” 63a. entrega) Decía mi abuela que la leche era cada vez más ácida, que los periódicos hacían cada día la letra más pequeña, que los bombillos cada vez costaban más e iluminaban menos. Cuando yo la veía acercando y alejando los textos de sus ojos, sin poder ver con nitidez los caracteres, entendía que la...

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