Las noches en la montaña

1 Como todas las mañanas hasta ese día, don Pedro Olarte entró en la cafetería de doña Margarita para tomar un café, que sería el primero de nueve o diez durante la jornada. Acostumbraba don Pedro ubicarse en la mesa más cercana a la puerta de la entrada para así poder divisar el panorama comercial y el desarrollo de los eventos de cualquier tipo en la cuadra en la que permanecía todo el día, desde las 7:30 a.m. hasta entrada la noche, cuando ocupando la misma mesa cambiaba el café por unas cuantas cervezas. La cafetería de doña “Márgara”, como la llamaban todos, era uno de esos negocios legendarios de todo...

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El Psicótico (Crónicas angelicales 3ra entrega)

Ir a: Mortal (Crónicas angelicales 2da entrega) No había sido una noche para nada buena, las burlas Oye Damian, que haces fuera de tu cueva? y todo el ambiente pesado no me habían hecho bien, los estúpidos gigantes de ultimo año con sus frases sarcásticas y su ilimitada resistencia al alcohol habían pasado la noche gastándome bromas en frente de todo el colegio, haciéndome lucir como un tonto, pero a lo mejor lo era...

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Mortal (Crónicas angelicales 2da entrega)

Ir a: Crónicas angelicales – 1a Entrega Sintió una explosión que recorrió todo lo que alcanzaba a percibir, toda la densa oscuridad en la que se encontraba retumbó y sintió, en realidad sintió frío, pesadez y miedo, sintió miedo porque no entendía lo que estaba sucediendo, después del relámpago, quedó sumido en aquella fría penumbra. Se sentía débil, solo, no...

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Crónicas angelicales

Agitado y débil, Michael entró al callejón, el corazón de aquel cuerpo latía a gran velocidad, transpiraba frío, sus músculos estaban tensionados, se dio media vuelta y sintió un hormigueo bajar por su espalda cuando el foco que iluminaba aquel sucio rincón se apagó. Se dejó caer y sin fuerzas contempló como el buscador entraba al callejón... ¿Como había sucedido todo esto...

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Instantes

El pasado siempre vuelve Pasaban poco más de media noche, en la oficina del comandante Héctor de la Policía del estado, cuando un tumulto de gente entre cámaras, micrófonos y empujones, gritaban desde la calle que saliera, para que diera un avance del caso “Ángeles dormidos”. Mientras tanto, adentro del departamento policiaco, en un cubículo del fondo, se puede ver la imagen de un hombre alto, un tanto mal vestido, que camina y...

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La virtud y la belleza (“Seguiré viviendo” 58a. entrega)

  Ir a: Las Escrituras, el mito y la verdad (“Seguiré viviendo” 57a. entrega)Estaban allí la joven y la vieja; la bella y la deforme; una atractiva, la otra  repugnante. Concentraba la primera todos mis sentidos, a la otra mi vista la esquivaba. El ambiente era un delirio, las imágenes, fantasmagóricas. Como proyectadas en el aire, se realzaban y palidecían; desaparecían y aparecían. Igual sus voces: eran un eco que iba y que venía. Me esforcé por oírlas. La bella hablaba con...

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Las Escrituras, el mito y la verdad (“Seguiré viviendo” 57a. entrega)

Ir a: El mundo subjetivo de la felicidad (“Seguiré viviendo” 56a. entrega) Desde la furtiva incursión a la biblioteca de su padre, que la puso por primera vez en contacto con los escritos de José, afloró en Eleonora un interés creciente por la obra del escritor, que concluyó en la seducción total. Admiraba al hombre postrado por la enfermedad, y lamentaba que la energía que residía en sus pensamientos no pudiera...

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El mundo subjetivo de la felicidad (“Seguiré viviendo” 56a. entrega)

Ir a: Una soledad desgarradora (“Seguiré viviendo” 55a. entrega) La idea de que la muerte siempre hará sentir la insignificancia de la vida, me trajo a la mente la imagen de un escuadrón de hormigas aplastado por mi pie, inmenso frente a ellas. Igual imaginé a la humanidad ante la muerte: impotente y minúscula. Y tuve la sensación de remontarme al infinito viendo empequeñecerse todo en la distancia. Vi el enjambre humano...

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Una soledad desgarradora (“Seguiré viviendo” 55a. entrega)

Ir a: De la laparoscopia a la postración definitiva (“Seguiré viviendo” 54a. entrega) Como un ícono guardaba la mente de José la imagen de Ernesto, la personificación más patética de la ancianidad y el abandono. Su figura decrépita irrumpió con esplendor en sus recuerdos, corpórea y tangible. La vio arrinconada en la penumbra lúgubre. Hurgando en la monotonía volvió a tener...

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