Mujer, sexo y ternura (“Seguiré viviendo” 38a. entrega)

  El demonio es el hombre (“Seguiré viviendo” 37a. entrega)Joaquín ha sido otra voz en mi conciencia. La que aminoró los obstáculos a la fogosidad de mis instintos; la voz que estimulaba mi arrojo y echaba por la borda la templanza. Es un buen hombre; honesto, amable, muy libidinoso y poco refinado; y no porque le hubiera faltado formación, sino porque le sobró, al decir de sus palabras.   «Era –dice– la reacción a una instrucción insoportable, a una etiqueta y a unas maneras que no van conmigo». No es mi antítesis, al fin y al cabo yo era como él, un hedonista convencido; él, desenfrenado y lenguaraz, yo más pulcro y contenido. Recuerdo que pocos como Joaquín cuestionaron la apología que hice de la ternura femenina...

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En el amor...

Pues el título original es Crushed (algo así como enamoramiento) se preguntaran por que está en inglés, no, no es un plagio, es solo un gusto que me doy al titular, además, suena mejor en inglés... Bueno, soy más un escritor de monólogos, de hecho, paso mi día haciendo monólogos en mi cabeza sobre lo que me sucede... a veces pierdo tiempo en eso, en fin, es mi primer intento de novela, es algo superficial y no muy.....

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El demonio es el hombre (“Seguiré viviendo” 37a. entrega)

Mi superyo onírico (“Seguiré viviendo” 36a. entrega) A diferencia de todas las enfermeras de la clínica, Aminta sí disponía de todo el tiempo para escuchar y de no poco para hablar. Era su oficio. Eleonora le pagaba el turno para acompañar a su padre las noches en que más decaído lo veía. Con Irma, José no necesitaba hablar, que no sobraba, pero su dicha mayor era admirar su figura menuda, seductora y...

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Mi superyo onírico (“Seguiré viviendo” 36a. entrega)

El doloroso mundo de las calles (“Seguiré viviendo” 35a. entrega) Mi vista no pudo resistir Venus tan exquisita. Mi mirada se deslizaba turbada desde su talle hasta sus glúteos adorables. Ceñidos por un pantalón blanco que dejaba traslucir la seductora tanga, me habían quitado todo interés en el sermón del párroco. Había comenzado viéndolos de reojo y había terminado mirándolos con descaro...

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El doloroso mundo de las calles (“Seguiré viviendo” 35a. entrega)

Nunca sojuzgado (“Seguiré viviendo” 34a. entrega) El taxi había sido siempre para José la alternativa al automóvil, pero un día sintió el deseo de explorar el caos que lo había ahuyentado de montar en bus. Se había propuesto conocer en lo poco que de vida le quedaba, cuanto había desdeñado en sus largos años de existencia. Subió al vehículo totalmente despistado. Ignorando del...

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Nunca sojuzgado (“Seguiré viviendo” 34a. entrega)

Feminismo absurdo y feminismo razonable (“Seguiré viviendo” 33a. entrega) La bondad y la libertad fueron mi escala para juzgar. Confrontaba con ellas desde gobiernos hasta religiones, desde normas hasta obras literarias. Todo lo podía poner bajo su lupa. Bajo esa perspectiva escribí un artículo que controvertía las relaciones entre las empresas y sus empleados, y que recriminaba la exclusiva consagración de la vida a las...

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Feminismo absurdo y feminismo razonable (“Seguiré viviendo” 33a. entrega)

El estoicismo (“Seguiré viviendo” 32a. entrega) Decían de Eleonora que ella era una copia de su padre y que tan sólo se sometía a su propio pensamiento. Aunque encantaba, a la hora de una relación los hombres le temían a su independencia y a su personalidad arrolladora. José sabía que tenía responsabilidad en ello. Desde el colegio había descubierto en su hija posiciones críticas y alguna...

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Entender el amor (Fragmento)

No sé si soy un insensato cuando me dejo asaltar por estos pensamientos. Te amo y pienso en ti como la amante eterna, pienso que nuestro afecto se burlará del tiempo y la distancia, porque fenecerá primero lo infinito. Sin embargo cuando mi razón pone al amor bajo la lupa, tal vez por el influjo de pasadas experiencias o porque lo reflejan las parejas que conozco, surgen consideraciones como ésta: El amor es más lo que soñamos...

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El estoicismo (“Seguiré viviendo” 32a. entrega)

Conflictos entre la razón y las creencias (“Seguiré viviendo” 31a. entrega) Para hablar de mujeres y lujuria Joaquín es el perfecto; Javier para tratar las cosas trascendentes; Alicia y Piedad para desnudar el alma; Claudia y Pilar para sentir el placer de las caricias; y Elisa, claro, para tranzar agravios. Tantos temperamentos tan disímiles, tantos pareceres tan opuestos, y todos, salvo uno, engranados por un positivo sentimiento. Aunque...

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