A todos mis lectores, amigos y familiares:

Ya se va a cumplir un año de que con total euforia y entusiasmo les comuniqué la buena nueva de que LA LIBRERÍA DEL CENTRO, obra de mi autoria, sería publicada por una editorial. Me siento muy orgullosa de mi misma y de mi libro porque muchas más personas de las que yo pensé se mostraron interesados en adquirirla -en un principio pensé que solo mis padres y quizá mi marido pudieran interesarse en ella- pero no, se comunicaron personas que ni siquiera conocía, de países distintos al mío pidiéndome orientación para comprar el libro, familiares, amigos y lectores intentaron comprarlo, la mayoría sin éxito gracias a los muchos requisitos que la página de la La librería Pelícano pide para poder adquirir el libro, otros fueron muy perseverantes (lo cual agradeceré siempre infinitamente) y sobrevivieron a los 15 minutos mínimos que se necesita invertir para completar el proceso de compra. Hay quienes optaron por comprarlo en E.book -me consta- y otros se acercaron a mi para pedirme que yo consiguiera los ejemplares y se los hiciera llegar lo cual intenté desde noviembre del año pasado y ahí comenzó un calvario, un calvario necesario que me abrió los ojos mostrándome la verdadera realidad de la Editorial Pelícano.

Una empresa que supuestamente tiene su sede en Miami pero que opera casi siempre desde Medellín, Colombia, que me asignó una agente editorial que jamás se puso en contacto conmigo, que ha vendido mi libro -porque se ha vendido- puesto que dos semanas después de haber salido ocupó la casilla de los más vendidos en la página de la Librería y no se ha bajado de ahí ni una sola semana, y cuando mi amigo Edgar Tarazona visitó la Librería en Medellín preguntando por mi libro, entre otros libros, le dijeron que el mío en particular había tenido una gran acogida entre la gente de Medellín y estaba siendo muy vendido. La cuestión es que no sé cómo ha logrado venderse de tal manera si ni la editorial ni la librería facilitan las cosas para que tal portento suceda, por eso, agradezco y me siento comprometida, aún más, con quienes tienen mi libro entre sus manos porque sé que no fue fácil conseguirlo. A mí, que soy autora, que debería tener por ello facilidades para adquirir ejemplares y distribuirlos, me llevó 5 meses lograrlo, 5 meses en los que tuve que hacer circo maroma u teatro para conseguir el envío de mis ejemplares ya pagados y que no tuve entre mis manos hasta que amenacé con proceder y entonces llegaron al día siguiente.

Desde febrero, tengo derecho a recibir un reporte de ventas y el respectivo pago de regalías, pero tampoco he tenido esa suerte, no sé si los demás compañeros escritores de Pelícano sí, pero yo no he podido acceder ni al informe, ni al pago ni a más de mis propios ejemplares. Los mensajes que envío ya ni siquiera son respondidos, la persona que firmó el contrato de edición dice que él ya no es Presidente de la editorial y tampoco tiene injerencia en lo que suceda, así que finalmente todo se queda en nada.

En este sentido tengo dos alternativas: Fingir que no pasa nada, esperar a que terminen los tres años de contrato para decirles adiós y agachar la cabeza para cuidar mi imagen pública o hacer frente a la situación, alzar la voz, denunciar los hechos y pugnar por que mi libro sea eliminado de su catálogo para cuidar a mis lectores y evitar que más escritores caigan en esta trampa y envíen sus obras a esta editorial para después quedarse con las manos vacías y una buena obra desperdiciada porque al dejar de ser inédita, como los automóviles, pierde valor. Por eso, hoy quiero pedirles que así como un día por este medio y muchos otros que me apoyaron les pedí que compraran LA LIBRERÍA DEL CENTRO hoy, les pido que ya no lo hagan. No compren mi libro por favor, porque con ello solamente estamos favoreciendo a que empresas y personas sin escrúpulos lucren con las ilusiones, el trabajo y la necesidad de los escritores por encontrar lectores.

Desgraciadamente todo está muy bien orquestado y si quiero hacer valer mis derechos jurídicamente debo contratar un abogado en Miami que se haga cargo de mi caso y por supuesto no estoy en condiciones monetarias, anímicas ni familiares para hacerlo. Pero al menos, que no quede impune, que no se siga favoreciendo estos actos que se alimentan del silencio y la oscuridad para seguir adelante.

Gracias, mil gracias a todos aquellos que tienen LA LIBRERÍA DEL CENTRO por su apoyo, jamás pensé que mi primer libro tuviera la acogida que mi querida Librería ha tenido y me siento feliz por ello, nunca sabré qué tanto se vendió pero estoy segura, por la cantidad de mensajes que he recibido de personas que la han leído, de que no fueron pocos ejemplares.

Finalmente la vida se trata de caminar, y eso hace uno: caminar ¿quién diablos no se ha llenado los zapatos de mierda al hacerlo? eso pasa, pero tampoco es la muerte, solo es cuestión de limpiar el calzado y continuar, y eso es lo que yo haré, continuar...LA LIBRERÍA DEL CENTRO es un capítulo que se cierra esta noche y que espero algún día logre abrirse en otra editorial más seria y respetuosa de mis derechos. Cuando me han pedido una obra para publicarla gratuitamente, lo he hecho con gusto, pero si se ponen en contacto conmigo, me extienden un contrato y me ofrecen regalías lo menos que espero es que cumplan, con Pelícano no fue así, lástima...por ellos, no por mí porque lo que LA LIBRERÍA DEL CENTRO me ha dejado como escritora y como ser humano no me lo arrebata nadie. GRACIAS A TODOS y a seguir caminando

Elena Ortiz Muñiz

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