LA FALASIA DE LOS ESCLAVOS NEGROS

En Colombia, y creo que en la mayoría de países de América, nos metieron en la cabeza, como verdad absoluta, que los negros están condenados, por maldición de nuestro padre Noé, a ser esclavos. Lo dice la sagrada Biblia en el Génesis, después de la primera borrachera documentada de este libro sagrado, que Noé, avisado por sus hijos Sem y Jafet de que Cam, el otro hijo, se había burlado de su desnudez y las payasadas que hizo en medio de la borrachera. Palabras más y palabras menos, maldijo a Cam y lo condenó a ser el esclavo de sus hermanos por los siglos de los siglos (Gn. 9, 24…28) Para completar a mi me dijeron que Sem era blanco, Jafet, amarillo y Cam negro, ¿Cómo la ven?

Lo cierto es que, históricamente, todos los pueblos conquistadores esclavizan a los derrotados sin tener en cuenta el color de su piel, así que, en el continente asiático y por épocas los japoneses tuvieron esclavos chinos, de su mismo color; los mongoles, que en su momento conquistaron gran parte del territorio asiático y llegaron hasta Europa, se llenaron de esclavos de todos los países amarillos sometidos y ocasionaron la construcción de la Gran Muralla China. Por su puesto, cuando les llegó el turno a los chinos hicieron lo propio con los países sometidos por ellos.

En África, como es de suponerse, la mayoría de esclavos eran negros. Sin embargo, en el auge de Egipto fueron los judíos de Israel, semitas ellos de raza blanca, los que componían la servidumbre esclavizada del faraón y su aristocracia y fue Moisés el encargado por el Señor de sacarlos de su cautiverio (leer el libro del Éxodo), les recomiendo la película Los diez mandamientos, con Charlton Heston para que vean que si asoman dos o tres negritos es mucho. Quiero aclarar que no hablo de afro descendientes porque estos eran directamente de África; y lo hago para no herir susceptibilidades.

Pasemos a toda velocidad a Europa en momentos de crecimiento de Grecia, encontramos esclavos de muchos países y de todos los colores. Aquí si empiezan a verse los siervos de raza negra y de otros colores. El gran Esopo no era muy blanco que digamos. Me salté sin querer queriendo a Babilonia , Israel (si, Israel; los israelitas con el permiso del Señor, tenían sus esclavos, antes de que los egipcios los jodieran. Agar, madre de los musulmanes era una esclava de Sara la esposa de Abraham), Sumeria, etc.

Y llega el momento del gran imperio Romano, estos sí que coleccionaron esclavos de todas partes sin asco miedo ni desmayo. Conquistaron Germania, hoy Alemania, y sometieron esa nación de rubios, blancos y ojiazules; lo mismo que la Galia, hoy Francia; Hispania, la España de ahora, Grecia y en general la mayoría de países que tenían algo de riqueza. Por supuesto, mataban todo lo que no servía y esclavizaban el resto y, hasta donde he leído, nunca Europa ha sido habitada por mayoría negra. Dejo en este punto mis argumentos y paso directo a nuestra América, la que ocasionó que nos metieran en la cabeza con pelos y señales que la esclavitud es fruto de una maldición que pesa sobre la raza negra.

Cuando llega Colón a tierras americanas, y después los conquistadores, descubren las enormes riquezas de estas tierras pero, en los climas ardientes y malsanos los aborígenes no resistían las jornadas laborales, entonces a un curita (Fray Bartolomé de las Casas) se le ocurrió la gran idea de traer esclavos negros de Africa; no se extrañen porque en esas fechas a los negros no se les había reconocido que tenían alma, de manera que se podían cazar como animales en su propio territorio y después traídos en las bodegas de los barcos para ser vendidos en las principales plazas como Cartagena. No sé como fue el proceso en los EEUU que también se lleno de negritos y creo que Lincoln fue quien los liberó¸ aquí en Colombia su libertad definitiva se la deben a José Hilario López. No quiero alargarme pero este tema da para muchas versiones. Hoy en día y por más dinero que ganen, las estrellas de los deportes son esclavos de los contratos y no pueden hacer lo que quieren sin el permiso de su dueño, o sea el dueño de su pase. Si algo se me ocurre los tendré informados.

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