Las mujeres y el fútbol

Cuando llega un Mundial de Fútbol el mundo se transforma, así los que no gustan de este deporte digan lo contrario. Yo me encuentro entre los neutrales, es decir en el grupo que disfruta viendo un partido pero no se desespera si cortan la electricidad o falla la señal o alguna circunstancia fortuita le impide ver completo el encuentro. Millones de damas entran en un grupo que fue bautizado hace años como Las viudas del fútbol; dicho conjunto está conformado por las esposas, novias y amantes de los caballeros fanáticos de esta actividad física que aglutina el mayor número de seguidores en el planeta.

Sin adentrarme en el asunto yo las clasifico en dos grupos: las que gustan de  este deporte y a las que no les importa un comino. Las primeras gozan con un partido de manera similar a los varones; como los tiempos han cambiado se puede decir que sus emociones llegan casi al paroxismo, de la misma manera que en los machos. Yo pienso que no tanto, hasta este momento jamás escuché de barras bravas femeninas, por ejemplo, ni escuché que una chica se agarre de las mechas y se rompa la jeta con otra por diferencias de camiseta; puedo afirmar que hasta en esto de la pasión futbolera las damas son más sensatas.

Y, ¿qué hacen las viudas del fútbol durante este mes de pasión por una pelota y tantos pelotudos? Aprovechan estas vacaciones para hacer lo que más les gusta (no se puede generalizar y decir que todas hacen lo mismo): visitar  a las amigas olvidadas, salir de compras, ir de paseo, desarrollar las actividades sociales que su pareja les coarta, ponerle los cuernos al fanático…

Ojo, hay grupos dentro del gran grupo de no aficionadas y, en ningún momento, no afirmo que todas sean infieles (que las hay las hay, no me consta pero me contaron, jajaja)  pero unas pocas aprovechan que su tipo está ciego, sordo y desconectado del mundo de todo lo que no tenga relación con su deporte favorito.

¿Y las amantes del fútbol? Pues bien, gracias, ellas disfrutan en los estadios o junto a su pareja los avatares del asunto. Gritan, se muerden las uñas, lloran con las derrotas, no sé si se emborrachan y hacen todas las demás estupideces de los varones, pero pienso que no, y no es por defenderlas, es que hay afirmaciones gratuitas que hacen carrera y una es que “las mujeres son más emocionales que los hombres”. Digo yo que si pero para las cosas importantes como su hogar, su familia, para defender lo suyo… pues claro que son más emotivas pero… ¿volverse locas y romper ventanas y enfrentarse a la policía y demás pendejadas  por el resultado de un partido? No, que yo sepa. Los machos son desbordados cuando de la número cinco se trata (así llamaban la pelota de fútbol hace unos años, ahora cambia de nombre en cada campeonato); ellas, se limitan a disfrutar el juego: ríen, gritan, manotean, de pronto algunas lágrimas y ¿luego del partido? Regresan de inmediato al mundo real, movimiento que cuesta demasiado a los fanáticos de este juego.

Por mi parte disfrutaré este mundial a mi manera. Veré cómodamente algunos partidos, no sufriré consiguiendo las láminas de los diferentes jugadores para llenar un álbum, si gana uno de nuestros equipos latinoamericanos me alegraré dentro de lo normal, si el campeón es Brasil me alegraré con mis bellas amigas brasileñas, si gana cualquier otra selección pensaré que se lo merecía y, de pronto, si una de las viudas del fútbol necesita compañía, apagaré el TV y trataré de acompañarla en su pena.

Edgar Tarazona Angel

www.molinodeletras.net

 

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