Las uvas silvestres

LAS UVAS SILVESTRES.

 

¡Qué tristeza tan grande, es haber sembrado uvas dulces y haber cosechado uvas silvestres! ¿No se decepciona el hombre cuando cría cuervos, y los cuervos luego lo atacan? ¿No se decepciona el hombre que creyendo tener un amigo sufre traición de su parte? ¿Cómo crees que ha de sentirse mi Señor al haber sembrado uvas y al haber cosechado uvas agrias?

 

Su palabra ciertamente nos dice “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña.Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.  La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres” (Isaías 5:1,2) La tristeza deambula en el corazón de mi Dios, primero su pueblo en la carne, ellos fueron su primera viña y estos produjeron uvas agrias, mas entre tantas matas, hubo una de ella que dio uvas dulces, de la cual tomó un cogollo y lo ha plantado en una alta cima, y en la cual puso su más alta estima, de éste renuevo se nos dijo y así lo cumplió “Tomaré yo del cogollo de aquel alto cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y sublime.  En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramas, y dará fruto, y se hará magnífico cedro; y habitarán debajo de él todas las aves de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán” (Ezequiel 17:22) Luego, pues, de la decepción siempre viene el gozo,  la alegría y el consuelo, porque de aquella viña al fin hubo una mata que dio uvas dulces y buenas para el vino; Luego, vino la nueva viña, y ahora, pues, vengo a como lo dice el texto a cantar por mi amado el cantar de mi amado, porque es mediante nosotros que se ha de entonar éste cántico; Mi amado Jesús sembró una viña, doce plantas sembró, estas fueron sus vides escogidas de las que nos habla Isaías, doce apóstoles cuyo terreno (corazón) fue bien cercado y despedregado, en medio de aquella gran viña estaba la gran torre (el evangelio) y les hizo también un lagar (La iglesia) donde habría de almacenarse todo el fruto de la viña; Esperaba, pues, el Maestro,  que aquella viña diese frutos, pero, ¿Qué fue el resultado? De las vides escogidas brotaron las uvas agrias, así, pues, los discípulos de los apóstoles llamados por los hombres un tiempo después como “Padres de la Iglesia” fueron los propulsores del desvío del evangelio, y las congregaciones que hubieron quedado de aquellas vides escogidas, ciertamente se volvieron uvas silvestres, todas aquellas congregaciones se coludieron para hacer de la viña del Señor una institución más entre los hombres, y en aquellos se cumplió lo escrito Extraño he sido para mis hermanos, Y desconocido para los hijos de mi madre”  (Salmo 69:8) y otra vez dice “Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía; Me despedazaban sin descanso; Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, Crujieron contra mí sus dientes” De manera pues, que la traición de Judas no fue un simple hecho aislado, sino que, era una sombra de la traición que aquellos a los cuales se les confió la verdad a la partida de nuestros apóstoles ejecutarían contra el Maestro y contra su verdad.

 

Los herederos de los Apóstoles, muchos de sus supuestos fieles discípulos,  las Iglesias que ellos fundaron, los obispos que ellos nombraron, estos fueron los que dieron frutos silvestres, y se empecinaron en torcer el mandamiento, torcieron el evangelio, zambulleron el evangelio en la Teología profana y griega, echando así el vino nuevo en un odre viejo, y el vino se derramó; Hicieron de la Iglesia una Institución con poderes de juicio humano, perseguidora de sus hermanos que habían quedado aún en la pureza, inquisidora, despedazadora del cuerpo de Cristo; Instituyeron a la Iglesia del mundo mediante un emperador del mundo, aceptando para sí aquella oferta que ya de antiguo Satanás había hecho al Maestro  cuando le mostró los reinos del mundo diciéndole Todo esto te daré, si postrado me adorares” Esta oferta la rechazó el Maestro, mas los ambiciosos la aceptaron, y si la aceptaron ¿Adoran ellos realmente a Dios? No, ellos se postran ante Satanás; Se volvió entonces la Iglesia de los hombres en una viña cuyos frutos son uvas silvestres, fue entonces esta Iglesia la cizaña que el enemigo sembró en el plantío de trigo del Señor.  Las uvas agrias proliferaron, así como las uvas agrias de la primera viña proliferaron, crecieron en número y así también crecieron en pecado, arraigaron para sí la ciencia del hombre en la que depositaron el nuevo vino, por lo cual el nuevo vino se degeneró, y surgieron por tanto corrientes y corrientes de doctrinas, y a la vez las diversas corrientes no paran de surgir, pues, el vino está derramado.

 

Desde la partida de los Apóstoles, pues, para encontrar una verdadera planta de la viña real se debe buscar con mucho tacto, pues, todo, todo cuanto se ha hecho llamar Iglesia en este mundo, y todo fundamento humano que se halla constituido como tal, no es más que una pequeña charca del vino derramado; Todo aquello parte de la primera constitución humana, porque después de la constitución de la Iglesia imperial, surgieron muchas, las que llamaron “Reformas” y ¿Qué es una reforma sino la misma cosas con pequeñas modificaciones? Por eso, ninguna doctrina humana es confiable, ningún fundamento humano puede ser llamado “La Iglesia de Dios” porque no lo es; Por eso, previendo tal cosa fue escrito Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” Por eso, se hace necesario que el soldado del Señor, se detenga, voltee su mirada hacia todos los caminos, y detecte las sendas antiguas, se retroceda hasta el lugar donde el camino fue confundido en el laberinto, y comience a caminar a partir de aquel lugar; ¿Qué significa esto? Que aquel que ansía conocer la verdad debe despojarse de toda doctrina de invención humana, debe reprochar, deponer y afrentarse de todo aquel fundamento humano que se haga llamar Iglesia, deberá hacer de la manera que Pablo hizo cuando dio por basura todo lo aprendido; Deberá también derribar los collados que lo separan de la verdad, y regresar en el camino, hasta donde los apóstoles caminaron, y retomar la senda correcta independientemente del Aislamiento, de la afrenta, de la burla, del oprobio, del rechazo, de la persecución, del odio que sentirán por él aquellos que una vez fueron sus hermanos; Por eso, escrito está “Al oír de mí me obedecieron; Los hijos de extraños se sometieron a mí”  (Salmo 18:44) porque ciertamente son los extraños y no los hermanos los que acogeremos al Señor en nuestro Corazón, es difícil mas no imposible, que aquellos que fueron instruidos ya en doctrina extraña y ajena al Señor acepten su error y se vuelvan de su mal camino, porque, no en vano el pollino que el Señor montó, era uno que no había sido montado jamás.

 

De previo se sabe que todo hombre natural es enemigo del Señor, mas también el Señor nos dice “Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; Delante de ti están todos mis adversarios”  (Salmos 69:19) De manera que, los peores enemigos del Señor no son los de afuera, sino los de adentro, porque es claro al decirnos “Delante de ti están todos mis adversarios” porque todos los enemigos del Señor, son aquellos que golpeando su pecho dicen amarlo, mas con sus hechos, con sus meditaciones, con sus enseñanzas, y con sus hipócritas alabanzas demuestran más bien que lo detestan, y que de Él y de su verdad se avergüenzan; Tenemos, pues, los enemigos en casa, es contra nuestra madre y contra nuestros hermanos que tenemos que luchar, esto es, contra el fundamento humano llamado “Iglesia” y contra los que dirigen y participan de ella que debemos de luchar, son ellos, pues, la viga enorme que la Iglesia tiene en su ojo, el cual debe ser quitado y desarraigado, para poder ver con claridad y poder entender la voluntad perfecta de nuestro Padre Celestial.

 

Hemos entonces, de luchar contra nuestra madre, esto es, la Iglesia que nos vio nacer como seres espirituales, y endechar contra ella haciéndole ver la verdad a fin de que algunos de ellos se arrepientan, sabiendo de previo que seremos desechados y aislados, borrados de sus libros de registro, y que contra nosotros habrá quejas de ellos delante de nuestro Dios, pero así como la mujer adúltera fue liberada por Cristo cuando el pueblo pretendía apedrearla, así también seremos liberados de todo cargo delante del Señor, pues Cristo mismo será nuestro defensor delante del Padre eterno, por esto se escribe Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos”. Porque nuestros enemigos están en casa, y a esto se refirió el Maestro cuando nos dijo “estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra” y a esto se refería Pablo cuando nos dijo “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”  Seremos, pues, aquellos que nos hagamos extraños a nuestra madre, los que hemos de alcanzar la gracia, porque es en los corazones de extraños que se alojará el Espíritu, y por eso también se escribe “porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo” Porque así como la verdad no brotará de Ángeles sino de hombres que antes fueron inmundos, así también la Iglesia verdadera de Dios, no brotará de las doctrinas humanas, ni de aquellos dignatarios que hoy son admirados entre los hombres y vistos como hijos de Dios, sino que brotará de entre los extraños, de entre aquellos que contienden hoy contra los fundamentos humanos autodenominados Iglesias. Así, pues, brotaremos los hijos de la sabiduría, de la misma manera en que Cristo brotó de entre los judíos, sin pertenecer a ninguna de aquellas sectas judías, así mismo, los verdaderos frutos del mesías, son aquellos que se afrentan de toda abominación humana denominada “Iglesia”, aquellos que hemos asumido el reto, así nos cueste burlas, así nos cueste odio, críticas, vituperio, ofensas, denigración, repudio, deshonra, hemos asumido sin miedo esta tarea para derribar todos los árboles infructíferos de la tierra, de lo cual también se nos mandó “Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla” (DT 20:20)

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