Louisa May Alcott, una mujercita que triunfó a pesar de las tempestades

“A lo lejos, bajo el sol están mis más altas
 aspiraciones. No puedo llegar a ellas, pero
 las puedo mirar y ver su belleza, creer en
 ellas, y tratar de seguir a donde conducen”

- Luisa May Alcott-

Nació en Germantown, Pensilvania un 29 de noviembre de 1832, aunque creció en Nueva Inglaterra Fue hija del educador y filósofo Amos Bronson Alcott, polémico profesor cuyo método de enseñanza se basaba más en la participación de los pupilos y la convicción de que la educación debe disfrutarse, no sufrirse y Abigail May, quien la educó en el cristianismo práctico. Los proyectos ideales del padre mantuvieron a la familia en una pobreza constante de la que sólo se libraron hasta que salió a la luz Mujercitas.

Louisa tuvo tres hermanas: Anna Pratt, la mayor, y dos menores: Elizabeth Sewall y May Alcott. La familia se trasladó a Boston en 1834 donde su padre establece la escuela experimental uniéndose al Club  Trascendental.  Por esta razón Louisa fue educada por el escritor Ralph Waldo Emerson, el literato naturalista Henry David Thoreau junto con su vasta biblioteca que tanto fascinaba a la jovencita y Margaret Fuller, aunque también su padre, educador y filósofo, intervino activamente en su formación académica y moral.

La escritura fue una pasión temprana que aprovechaba para inventar historias y melodramas que luego actuaba junto a sus hermanas para los amigos de la familia. Siempre escogía los personajes sombríos, macabros y villanos para representar. Durante su adolescencia y principios de la edad adulta  se reforzó en ella la creencia en la unidad esencial de la creación, la bondad innata de la persona humana, y la superioridad de la intuición frente a la lógica y la experiencia para descubrir las verdades más profundas, estos conceptos son una constante en cada una de sus obras y se reflejan en mayor medida en el relato Trascendental Wild Oats  incluido en el libro Silver Pitchers en 1876. 

En 1840 la familia se muda a una quinta sobre el río Sudbury, en Concord Massachussets y en 1843 el padre funda una aldea experimental utópica conocida como Frutiland, que se basaba en establecer una comunidad modelo en donde no se utilizaban animales ni esclavos para sacarla adelante. Las mujeres se dedicaban a las labores de la granja y los hombres salían a filosofar al campo durante el día. A raíz de que fracasa Frutilands, decepcionada de la nula practicidad y eficiencia del hombre para mantener a su familia, decide tomar las riendas y sale a buscar el sustento con la promesa de “Voy a hacer algo por mí y la familia. No importa qué: coser, actuar, escribir, cualquier cosa para ayudar a la familia. Yo voy a ser rica, famosa y feliz antes de morir”.

En 1848 leyó la Declaración de Sentimientos publicada por la convención Seneca Fall acerca de los derechos femeninos, desde ahí germina en su interior la semilla del abolicionismo y feminismo. Durante esos años leyó a Plutarco, Shakespeare, Milton, Dante, Goethe, Schiller, Bettina Brentano, Emerson, Charlotte Bronte, Carlyle, Margaret Fuller y George Sand, entre otros, que ayudaron a elevar aún más su imaginación de por sí exaltada. Goethe se erigió como su ídolo, Charlotte Bronte su inspiración y Emerson su adoración.

El primer cuento surgido de su pluma fue El rival pintores, Historia de Roma, escrito en 1848 y publicado cuatro años después en La rama del olivo. Entre tanto, luchaba por dar a conocer en las editoriales sus obras sin gran éxito pues la rechazaban una y otra vez instándola a continuar con sus estudios para mejorar sus errores.

Su primer libro Fábulas de flores (1854) es una recopilación de cuentos escritos para Ellen Emerson, hija de Ralph Waldo Emerson. Fue en este tiempo cuando la familia se trasladó a Alcott Walpole, Nueva Hampshire, sin embargo, Louisa se quedó en Boston para continuar con su carrera literaria.

La escritora amaba el teatro y a pesar de que enviaba a su familia casi todo lo que ganaba en los trabajos ocasionales que lograba obtener, asistía siempre que podía a disfrutar de las puestas teatrales en Boston. Hizo amigos en la comunidad teatral y ellos le facilitaban, después, las entradas.

En 1856, su hermana Lizzie contrajo escarlatina, después de un largo tratamiento logró recuperarse aunque después recayó hasta que finalmente murió el 14 de marzo de ese año. Meses después, Anna, la hermana mayor de Louisa decide casarse por lo cual, la escritora regresa al lado de su madre para consolarla y hacerle más llevaderos los días luego de que perdiera de golpe la compañía de dos de sus queridas hijas. 

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