País

El pesar es muy grande al oír las noticias que llegan desde nuestro país, debido a ciertas elecciones y diálogos que se han venido desarrollando allí hace algún tiempo. Nuestro país es amnésico y conformista y se deja llevar por la corriente de una manera preocupante.

Los que vivimos fuera de nuestro país por culpa de los asesinos que viven entre las montañas no entendemos este tipo de situación. Para atreverme a escribir esto he consultado con más de cincuenta familias las cuales vivimos fuera del país por culpa del conflicto armado y que estamos vivos porque sucedió un milagro o porque no nos tocaba morir en el conflicto.

Desde la bonanza marimbera, la desfachatez de ciertos políticos de contrabandear licor, la desvergüenza de ciertos gobiernos de aceptar dineros de mala procedencia, las conversaciones pasadas ya realizadas con el mismo grupo subversivo, la alianza del narcotráfico con grupos por fuera de la ley y con políticos corruptos, la impunidad en la que se vive después de la muerte de personajes tan importantes, políticos, periodistas y demás y muchos otros aspectos que convirtieron nuestro país en uno de los más corruptos del mundo y que marcaron en nuestra frente en cada aeropuerto una señal de “peligro es de ese país”.

Todo esto se suma a que ahora a muchos nos da verdadero temor el regresar y tenemos que seguir viviendo en una cultura totalmente extraña, porque como van las cosas, es muy posible que el próximo Ministro de Agricultura sea el mismo con el que nos tocó negociar nuestras vidas porque nos pedía millones y millones de pesos para poder vivir tranquilos en nuestro propio país y que por culpa de este nos tocó salir corriendo para salvar nuestras vidas. Este mequetrefe que nunca ha trabajado y siempre ha estado extorsionando o produciendo droga para enviar al exterior, el personaje que asesino políticos, militares, policías, civiles, sacerdotes y acabo con pueblos enteros y hasta con nuestros oleoductos.

De pronto algunas personas no entienden realmente lo profundo del problema social en nuestro país. Quien apoya estos sucesos, o no ha vivido el conflicto en realidad, o le importa muy poco el futuro de sus hijos y nietos.

Es inaudito que después de una intervención en una prestigiosa universidad de nuestra capital uno de los exintegrantes de uno de los grupos más sanguinarios que ha tenido nuestro sufrido país y ahora honorable senador haya dicho que el cuerpo de policía debería ser integrado por exguerrilleros sin que nadie se levantara a recordarle que por culpa de ELLOS hay muchas familias quienes perdieron a sus esposos y padres debido a la toma del palacio de mayor importancia en nuestro país, y lo peor de eso es que un camarada de este senador hoy es el alcalde de la ¡capital de la república!

No se trata de nombrar apellidos de políticos ni gobiernos, pero si estamos viendo una decadencia y un desfortalecimiento total de las instituciones de nuestro país. Obviamente tenemos gobiernos extranjeros apoyando los actuales diálogos porque claro, antes los asesinos de las montañas defendían ciertos territorios para que no fuesen explotados por otros países y el capital que pudiera ser para nuestro país quedara en las arcas de los países extranjeros. Un ejemplo claro es el Magdalena medio cuando los asesinos de las montañas secuestraron a unos Ingenieros extranjeros para evitar un daño ecológico inmenso en esa región de nuestro país. Pero ya eso a los asesinos de las montañas no les interesa ya quieren estar en una silla en el Senado o recibiendo dadivas del Gobierno de turno, porque se vieron acorralados por un Gobierno anterior que se dedicó a exterminarlos a como diera lugar.

La traición y la conveniencia política en nuestro país son una lástima, lo que se creía que podría ser una continuidad para acabar con los asesinos de las montañas se convirtió en el evento más importante de nuestro país. Si bien es cierto que siempre ha habido corruptos en todos los gobiernos, el camino que llevaba nuestro país era prospero.

Ojala el flagelo venezolano no se repita en nuestro país y no se tenga que hacer filas de horas y horas para conseguir los alimentos básicos.

Ojala alguien retome el curso del barco que se ha desviado y pueda salvar a nuestro país.

Ben.

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