POR UN PLATO DE LENTEJAS

La honestidad es una forma de vivir coherente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige dar a cada uno lo que es debido. Faltar a la honestidad es romper los lazos de amistad con Dios, con la familia, con los amigos y en el trabajo. De esta manera la convivencia se hace imposible. Ser honesto no es fácil, pero más difícil es ir por la vida arrastrando las consecuencias de la falta de honestidad.

Actualmente existe corrupción porque olvidan estos principios, reina el chantaje, vemos esto a menudo en el campo político; deberían ser fieles con sus compromisos, ser serios, desinteresados y buscar el bien común. Ser eficaces en el entorno en que se mueven. Si quieren ser honestos, deben empezar enfrentando sus defectos, procurando que el bien triunfe sobre el mal, mejorando aquello que afecta a la persona y a la sociedad.

La lealtad es una virtud olvidada, si son leales defienden lo que creen y en quien creen por eso el concepto de lealtad se vive cuando trabajan por la patria, cuando son coherentes con la familia y en el trabajo.

La lealtad es una llave que permite evitar la corrupción, vivir la libertad no el libertinaje, así crecerán de verdad y serán verdaderos hijos, patriotas, hermanos... evitando la corrupción social.

Hoy en día se alejan de los principios morales. Y TODO POR UN PLATO DE LENTEJAS.  

 

Delia Eloísa Dousdebés V.

12/02/2019.

 

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