Se ve en el Transmilenio

Una de mis costumbres eternas es observar a todos los componentes del género humano dondequiera que vaya; si tengo papel y lápiz apunto los detalles significativos que luego pueden servirme para uno de mis escritos o tomo notas mentales de lo que observo. La llamada fauna urbana es una mina inagotable de inspiración y aporta a toda hora y por todas partes una cantidad enorme de situaciones de todo tipo.

En este artículo quiero mostrar algunas personas que se ven en ese transporte masivo de Bogotá DC, Colombia. Tal vez esas mismas situaciones se repitan en otros medios masivos en otras ciudades y otros países pero esto es lo que yo veo:

  • Una larga fila de personas comprando el boleto del pasaje con unos cuantos avivatos tratando de colarse.
  • Los asientos para discapacitados ocupados por personas en total estado de salud que ni se inmutan cuando ven subir a la anciana, a la embarazada o al hombre con muletas.
  • La pareja de novios que se besuquea todo el tiempo acomodada en medio de la puerta de acceso interrumpiendo la entrada y salida de los pasajeros.
  • El grupo de estudiantes de secundaria que no ha hecho la tarea escolar y trata desesperadamente de copiarla del NERD apoyando los cuadernos en la espalda de otro compañero.
  • Dos o tres adolescentes con pinta de EMOS  hablando de las tristezas de esta vida y la belleza de la muerte.
  • Una chica que desde que entra al autobús está pegada al celular y todo el recorrido habla de cosas intrascendentes sin mirar a nadie, como si su mundo fuera este aparatico.
  • La señora miedosa de que la roben  y lleva una camándula en su mano derecha y reza el rosario todo el tiempo.
  • La familia provinciana que se sube por primera vez y todos hablan al mismo tiempo haciendo comentarios asombrados sobre este maravilloso medio de transporte.
  • El galán de turno que dice piropos a diestra y siniestra a cuanta chica sube al autobús.
  • La ancianita peleona que habla de sus tiempos y de esa Bogotá del pasado tan hermosa y tranquila, tan distinta en todo a la de hoy y recalca eso de “todo tiempo pasado fue mejor”
  • Los chicos fastidiosos que se empujan y se dan palmadas entre ellos pero de vez en cuando por equivocación empujan a otros pasajeros o los golpean.
  • Las chicas mejores amigas que se sientan a comentar sus intimidades con un volumen que medio vehículo se entera de su vida íntima.
  • La pareja de ancianos que se toma de la mano y se limita a menear la cabeza en señal de desaprobación por todo lo que ven.
  • El tipo morboso que nunca se siente a gusto en el sitio donde está y se mueve hacia adelante o hacia atrás del vehículo rastrillando el trasero de las mujeres.
  • Los graciosos de turno que echan chistes de todos los colores y sueltan carcajadas estrepitosas ante el disgusto de todos los pasajeros.
  • Varias personas que van tarde para sus destinos y no hacen sino mirar el reloj cada tres segundos.
  • Una chica con un bebé en brazos que mira desconsolada a ver si alguien le cede el asiento.
  • Un niño preguntón que acosa con preguntas todo el tiempo a su progenitora y, a veces, le hace preguntas que la pobre no puede contestar, por ejemplo: “¿mami, ese señor porqué es tan feo?”
  • La solterona criticona que habla para sí misma de todo lo malo que ve y de las costumbres inmorales de la juventud de hoy.
  • La parejita con las hormonas alborotadas que se coge por todas partes ante los ojos escandalizados de la mitad de los pasajeros y las risitas divertidas de otros jóvenes como ellos qué, además, agregan comentarios soeces.
  • Los pasajeros que se suben en las horas de mayor congestión con varios paquetes y pasan todo el tiempo haciendo malabares para que no se les caigan y para que no se los roben.
  • La señora con tres niños que no sabe qué hacer para que no se le escabullan y los grita todo el tiempo dando instrucciones.
  • El joven ejecutivo de vestido de paño y corbata que anda con el portátil sobre las piernas haciendo ejercicios mercantiles y el celular en la oreja dando instrucciones en unos equilibrios espectaculares.

Como todos ustedes han padecido la tortura de viajar en un medio de transporte masivo pueden agregar  personajes y situaciones a discreción, por supuesto que se me van muchos pero como siempre acostumbro que eso quede de tarea.

Edgar Tarazona Angel
www.molinodeletras.net

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