Y todavía nos quejamos

Hoy leí una "noticia" en el periódico colombiano El Tiempo (principal diario del país), cuyo titulo era "Reality porno en Colombia ya tiene más de 800 participantes inscritos". Tan sólo el titular me dejó helado. Dice con orgullo que Colombia ya tiene a más de 800 pervertidos quienes están dispuestos a ofrecerse públicamente por unos cuantos pesos.

 

Bueno, cualquiera me dirá que esto no es noticia, que estos reality no son novedosos, que hace rato sabemos de ellos, que en Estados Unidos y en Europa los programas porno son algo viejo.

Todo eso es cierto. Es una triste verdad. Pero es la primera vez que veo que un periódico, que supuestamente debe velar por un bienestar social, que es un medio de comunicación masiva (léase el cuarto poder), con acceso a los niños y niñas, no sólo promociona dicha noticia, sino que lo hace en un tono tan imparcial que es patéticamente claro que aprueba el hecho. ¡Hasta este punto hemos llegado!

Hay que tener en cuenta, que recientemente en Colombia a un hombre se le envió a la cárcel por 4 años, por tocarle la nalga a una mujer. Entonces ¿cómo uno explica que por tocarle la nalga a una mujer, un hombre va a la cárcel, pero por participar en un reality porno, se le paga?

Además, al salir dicha noticia en el principal periódico del país, ¿cuántos niños han tenido acceso a esta información, catalogándola de buena? ¿Cuántos de nosotros, nos reímos sarcásticamente al leerla, pero sin comprender hasta qué punto llegó el descaro de la gente?

¿Dónde quedan los buenos modales, la educación, el pudor, el sentido común?

Y todavía nos quejamos...

 

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