Campesino

Al despuntar el alba sale dispuesto a conquistar el campo
Recita alabanzas a la madre naturaleza
acaricia ese suelo bendito que le da de comer
Sostiene la tierra en la mano, la besa,  lentamente la deja caer.

Afuera aún no sale el sol
Pero él es feliz sintiendo la brisa en su rostro
Despide a la luna con una sonrisa
Y contempla el paraje embriagado por la emoción.

Nada sabe de libros, de autores, de historia
De letras nuevas o eternas
Para él la vida se vive, se siente, se mama
Solo sabe leer a través de semillas fecundas
Ésas que preñan la tierra, la hacen latir y reverdecer
Es un simple campesino…
Pero un poeta también.

Porque siente en sus venas arder la pasión
Más no aquella del deseo carnal, sino la otra,
La inagotable, la que lo llena todo de energía

Cada noche se recuesta de cara al firmamento
Sintiendo en la espalda la frescura de la hierba recién cortada
Se siente extenuado de tanto labrar
pero feliz al poder las estrellas contemplar
y con esa luz infinita borda mil sueños
e inventa historias que hablan de cosas bellas
de mundos buenos, de tierra fértil.

No conoce las letras del alfabeto
Es incapaz de escribir una línea
Más, aunque no sabe leer,
Conoce y pronuncia las palabras precisas
Que necesita escuchar el abeto
Las flores, el césped, el barro
Y que hacen que todos se sientan en paz.

Por favor campesino
Enséñame a ser poeta
A saber convertir lo etéreo en eterno
Con profunda devoción
Sin necesidad de pluma, tinta o papel
Experimentar el éxtasis de saberme viva
Plena, llena, contenta, entera.

Eres un simple campesino…
Pero un gran poeta también.

Elena Ortiz Muñiz

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