Convencimiento

Muérete tú... pero no me mates a mí,
ven acompáñame a la vanidad sin rostro detrás de la puerta del olvido.
que se recuerda, que brota, cada vez que estas tu en el retiro de noches.
Desvanécete, como en mi cuerpo, las mañanas
se desvanece el amanecer de tus pupilas sonrosadas quemantes de frío,
deslízate por el contorno de los brazos que sujetan que son los mismos brazos míos.

Bésame con tus labios, que mi boca responderá de la misma forma que de los tuyos
reciba un aliento de cariño.
Sin que se muera tu vida; detrás de todo lo que es irreal,
en la mansión de mi cuarto... que aun húmedo guarda el aroma de tu alma.
Por eso si quieres muérete tú que yo quedare con todo lo tuyo y aun lo mío.

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