EL PARTO DE UN VARÓN

EL PARTO DE UN VARÓN

 

De tus entrañas salen voces,

audaces sonidos y guturales palabras,

tus poros desprenden pasión

y sudores aromáticos como almizcle

de un bisonte en celo.

Rizan los cabellos las llamadas

de lo que saldrá de tu vientre 

y sonidos celestiales, llantos veloces,

en el día esperado arroyando en bucle

rios de sangre que caen al suelo

y tirado, puedo sentir tus miradas.

Siento temblores al verte desentrañada

y una lágrima sale de mi mejilla

al contemplar sorprendido allí entre tus piernas

un ser nuevo de aquello que es imposible.

Me levanto y en el suelo hinco mi rodilla,

doy garacias a la vida por dejarme contemplar

esas miradas ora de dolor, ora tiernas,

que se clavan como escarpias en mi corazón.

Me levanto de nuevo y pierdo la razón,

si te hablo quizá no me escuches,

si te miro, desvías la mirada, no quieres mirar,

pero sé que en el fondo, muy en el fondo esa pasión

te alegra por sus frutos de una locura de amor.

¿Quien lo diría o quien lo pudo pensar?, llevavas razón

cuando aquel día se te ocurrió ver el futuro,

y dejar claro que el camino iba a se duro

aunque con espinos, piedras y baches el camino,

vivirlo, jamás infundió en persona alguna tanta pasión.

Desde el preciso instante en que se separó de su templo,

desvió su mirada y buscó su alimento,

estando las ruinas aún presentes

y el templo rasgado aún sin reparar su grieta,

aquella pequeña vida te buscó con la mirada

y aunque no podía ver, todavía lo contemplo,

con todas sus ganas asió con pasión la teta, 

esa fue su primera misión.

Hoy no puedo decir que la vida no sea bella,

aunque sí llena de obstáculos y sudores,

repleta de caminos y baches, aunque la meta

es llegar al final, habiendo mericido la pena

pues la vida con todo ello es buena

aunque esté llena de amores y desamores.

 

De la obra "Y en el Fondo te Digo"

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