En Blanco y Negro

Sus ideas se congelaron al pasar los años
Y su alma calló el silencio
En el frío de su muerte.
Sólo sabía nada del presente
Y todo del pasado,
Siendo sus recuerdos
Diablos danzantes en su hoguera,
Pendientes del momento en que cediera
Su cuerpo ya débil y senil.

Más el mañana no prometía
Prosperidad a su esencia
Ni la paz a su ya retorcido corazón,
Que anhelaba el bombear
De la vida eterna.
Tan sólo esperaba que el cielo
Le regalará un soplo de placer,
Antes que la muerte
Se encargará de su ruin fenecer.

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