Hombres, deteneos

Mi mente está en blanco,
Sobrecargada de horror.
Mi corazón, sobrecogido,
Huye del terror.

El mal está en el aire,
Y entra por los poros.
Lo veo, lo respiro,
Los buenos están solos.

El día ha llegado,
El del principio el fin.
Final es el principio.
El hombre va a morir.

El sueño está completo,
Y ya no falta nada.
Ya todo está listo,
Para que llegue el malvado.

Muy pronto el dolor,
Será el que reine.
No habrá más amor.
El malvado no lo siente.

Los hombres desoyeron,
De Dios la advertencia.
De hinojos se pusieron,
Ante el pecado y la ciencia.

El mal ya ha llegado,
Y toca a tu puerta.
¿Le abrirás la misma?
¿Dejarás tu alma muerta?

Yo estoy asustado,
Ante lo que sucede.
Ya no hay quien lo detenga,
Con él llega la muerte.

Oh Dios, recuerda a los hombres,
Que claman por Tu ayuda.
Fortalece su corazón,
Que su alma sea pura.

No dejes que el malvado,
Los tenga en sus garras.
Protégelos de él,
Y de todos sus males.

Oh hombres, deteneos,
Mirad lo que ocurre.
Ya no hay amor,
Tan sólo servidumbre.

Oh hombres, deteneos,
Y recordad quienes fuisteis.
Pensad en los horrores,
Que vosotros permitisteis.

Oh Dios, estoy cansado,
Mi alma está inquieta.
Presiente el horror,
Que se avecina en el planeta.

Oh Dios, recuerda a nosotros,
Protégenos del mal.
Y Se nuestro apoyo,
En estos días por llegar.

Martes, agosto 21 de 2007.

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