Infamia en la sacristía

A la tres de la tarde en punto
dedos religiosos recorren las cuentas del viejo rosario.
Los Padres Nuestros se calcinan acompañados de Glorias
junto a la cera de  velas encendidas.
Atrapada en un laberinto de envilecidas afrentas
un alma buena busca la luz
exige ayuda…
suplica compasión.

Sollozos angustiados quiebran la calma
y sacuden el silencio que puebla  el templo sagrado…
Casa de Dios.
La infamia salpica la inmaculada calma de aquel monasterio
vulnera virtudes, destroza inocencias, mancilla la paz
Jescuristo postrado en la Cruz sangra de nuevo
Sus heridas se abren dolorosas y eternas
La Virgen María gime, implorando perdón
Hasta el cielo sentidas oraciones elevo
¡Misericordia y compasión!

El cielo está cubierto de nubarrones negros
la lluvia copiosamente cae con salada impotencia
¡Estás llorando Señor!... ¡Estás llorando!
Tu pequeño hijo, temeroso y lastimado… también.
Dios mío…Ten compasión de él.

Elena Ortiz Muñiz

 

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