La tortura.

Tal vez no fue un encuentro celestial en el que nuestros cuerpos perfumados por el aroma toxico que emanan al estar juntos, transcenderían a otro mundo, otro lugar a otro espacio en el cual las palabras no harían falta ya que nuestras acciones se encargarían de expresarlas. tal vez fue un vil sueño causado por la obsesión que su ser provoca en mis pensamientos y me tortura con mis deseos, esos que me consumen y me trastornan esas noches en las que veo sus ojos coquetean dome desde la oscuridad. tal vez tendría mucha suerte si hubiera nacido para tenerte encima. !eso seria la octava puta maravilla¡

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