La verdadera prisión

Qué fácil es engañar al hombre,

Hacerle creer en la libertad.

Hacerle creer en la democracia,

Que su voz y su voto para algo valdrán.

 

Qué fácil es robar al hombre,

Quitándole el sueldo por el que trabajó.

Atracándole de frente, sin desparpajo,

Y haciéndole creer que él así decidió.

 

Nos ahogan en impuestos, algunos impíos,

Que coartan y quitan nuestra libertad.

Nos convierten en esclavos de un sistema,

Donde lo único que vale es su bienestar.

 

Nos engañan con consignas sobre libertades,

Inculcando que ellos nos las pueden dar.

En realidad, haciéndonos más esclavos,

Al hacernos creer que las debemos ganar.

 

¡Libres nacemos y libres morimos!

¡Nadie eso nos lo puede quitar!

¡Nos han engañado, nos han estafado!

¡De nada, nadie, nos viene a salvar!

 

Nos han inculcado la dependencia,

Y siempre esperamos que alguien nos salve.

Que venga aquel que por nosotros trabaje,

Y limpie la tierra de nuestros desaires.

 

Y esperas sentado a que alguien te ayude,

Como si incapaz hubieses nacido.

Tú debilidad está en tu mente,

A tu vida debes buscarle sentido.

 

Qué fácil, qué fácil lo tienen aquellos,

Que este maquiavélico plan han creado:

Forjaron prisiones en nuestras mentes,

Cambiando valores por un legado.

 

Miércoles, 26 de noviembre de 2014

 

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