Mi México se tiñó de sangre

Mi México se tiñó de sangre
¡Que triste y cruel panorama!
Tantas muertes, cuánta sangre
¿Por qué te han hecho sufrir así?
Quisiera romper cadenas
libertar a los secuestrados
revivir a los masacrados…

Pero no puedo…
solo tengo mis poemas
el dolor de mis entrañas
el ahogo en mi garganta
y lágrimas que son de pena
México ¡Te bañaron en sangre!
unos muertos por las balas
otros muertos de dolor
Todos estamos de duelo
Mexicanos valientes han levantado la voz
se han quitado la mordaza
exigen un alto, verdad…compasión.
Mi México tricolor, ahora viste de rojo
¡Qué ganas de curar con devoción tantas heridas!
de borrar el dolor, de olvidar el temor
levantar con fe las murallas derribadas
resucitar con amor tantos cadáveres hacinados
olvidados, putrefactos…tan llorados.
entre cuyas manos atadas ha comenzado a crecer la hierba
la temida muerte fue un consuelo
el término de la agonía, del tormento…del pesar.
Desolación, estertor y abandono
cabalgan sin descanso por tus pueblos
nubarrones de infamia han nublado la paz
y turbado los anhelos.
Mi México se tiño de sangre
su gente pelea con coraje y decisión
defendiendo al País con uñas y dientes
porque eres refugio, esperanza, pasión
y eres esa tierra mil veces fecundada
que guarda siglos de sudor, trabajo y labranza
aquella que nos abraza desde que sale el sol
y que es la que inyecta fuerza y vitalidad al corazón.
Pero tan postrimero destino tiene ahora esta tierra bendita
que en vez de semilla fértil
lleva en las entrañas miles de caídos
silenciados, extraviados, desconocidos
¡Mi pobre México! ¡Cuánto mal se ha hecho sobre ti!
Han pisoteado con tan viles afrentas
las perennes hojas de tu gloriosa historia
¡Cuanto orgullo, tristeza y nostalgia!
Tantos hijos tuyos que ahora están en el cielo
Mi México se tiñó de sangre
Se llenó de dolor y destierro
las manos generosas ávidas de libertad y gloria
están siendo mutiladas, separadas de los cuerpos
pisoteadas, laceradas..
¡Han sido tantos los muertos!
La sangre vertida corre minuto a minuto
trae consigo felonía, deserción e ingratitud
Madero grita desde el más allá:
¿Cuándo entenderán  mexicanos
que no se logra con armas la civilización
que el progreso se conquista leyendo libros
fomentando la educación?
Hoy el cielo se ha cansado de tanto llorar
la tierra gime padeciendo la aridez de la violencia
metrallas incesantes se carcajean sin piedad
tus hijos asesinados caen
las calles se inundan de miedo y desolación
¡Qué vacíos nos hemos quedado!
Como un eco se escucha el redoble de tambores
la diana de las trompetas, mi bandera ondea en lo alto
Mexicanos al grito de guerra pues deseamos vivir en paz
duele el nudo en la garganta, es grande la exaltación
late fuerte el corazón mientras la mano firme
se posa en un pecho avergonzado y triste.
Mi México se tiñó de sangre.
¡Cuánto lo hemos hecho sufrir!
Pobrecito de mi México tan pisoteado y golpeado
Pero tu espíritu es muy grande,
el suelo territorio sagrado
lavaremos pronto esa sangre
cambiaremos vida por muerte
Y seremos de nuevo un pueblo feliz.

Elena Ortiz Muñiz

 

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