Morir sin morirme

Quizás habría terminado,
Sin siquiera comprender,
Lo grande que es el alma humana
Que a nadie tiene que temer.

Es imposible describirlo
Me tiembla la mano con tan sólo pensar.
Empapada se encuentra de belleza mi alma
Rodeada de paz y serenidad.

Ahí residen mis emociones.
Aquellas que un día por perdidas di.
Ahí está la alegría de la vida.
Aquella que un tiempo dejé de sentir.

No sé describir la sensación que me embarga.
Es algo que nunca pensé en vivir.
Mas el sol irradia y su cálida manta
Me cubre entero, me hace sentir.

Amor, no es el sentimiento que siento.
Deseo, felicidad, tampoco es.
La alegría de ver y sentir un día.
Eso desborda todo mi ser.

No sé el motivo de este estado.
El camino se hizo y me siento bien.
Vivir ya no es un diario desencanto
La alegría envuelve todo mi ser.

Curioso es, en verdad lo digo,
Mas no quiero cuestionarlo, sólo sentir.
Vivir la belleza que me rodea.
Morir sin morirme, llegando a vivir.

Jueves 20 de Febrero del 2003

 

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