MUERTE AL ALBA

MUERTE AL ALBA

 

Entre hojas camino despacio

escuchando el rumor de mis pisadas,

absorto contando el eco que produce

al crujir la dichosa hojarasca.

 

Entre caminos de castillos y palacios

de trenzas que cuelgan de torres doradas,

de príncipes con trajes de luces

en cosos cuadrados toreando al alba.

 

Se vislumbra el mozo que anda lacio,

llevando obediente las vidas cesadas

de seres dolientes, candiles reluces

temprano porla mañana, por la mañana.

 

Ya llevan al señor  al yacio

putrefacto con las carnes moradas,

se atrevió a vestirse como andaluces

en una mañana, por la mañana.

 

Ya le dijeron, ¡mire usted miseñor que es reacio!

a torear por la tarde como acostumbra la jornada,

ataviado con ese treje, el de luces,

ya le dijeron que era hora temprana.

 

Y como el caracol la vida se le fue despacio,

pues aquel bravío animal tildó con cornada

poniendo sus rodillas en coso y de cruces

muriendo, sí, murio aquella mañana.

 

Ya le tapan con tierra de palacio,

al final de la triste jornada,

pues aquello que en palacio reluce

es esa, la que perdiste, tu mirada.

 

Pena me da, me produce cansancio

en contar la cuita que me emana,

del pecho que dolorido por cruces

se hace la vida un poco mas cansada.

 

Y si entre hojas camino despacio,

será para escuchar el rumor de mis pisadas

y abstraerme escuchando el eco que produce

el crujir de la dichosa hojarasca.

 

Fdo.: Alfonso J. Paredes

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Alfonso J. Paredes

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