No hay amor

No estamos enamorados
Hablamos horas de horas sin parar porque
no tenemos con quien el silencio disfrutar.

No estamos enamorados
No despegamos nuestras miradas una de otra porque
no hay más que ver dentro de ese cuadro que nos enmarca.

No estamos enamorados
Intercambiamos juntos carcajadas, risas y sonrisas porque
cualquier monada rompe nuestra monotonía en la rutina diaria.

No estamos enamorados
Caminamos adyacentes en la misma acera porque
hay un lugar común a donde queremos llegar.

No estamos enamorados
Conocemos nuestros gustos y disgustos porque
hemos compartido juntos condena en la misma prisión.

No estamos enamorados
Nos regalamos cumplidos y detalles especiales porque
es parte de nuestro reglamento de convivencia para la supervivencia.

No estamos enamorados
Nos gusta estar cerca casi rozando el uno del otro porque
juntos nos beneficiamos con una simbiosis que aleja la soledad.

No estamos enamorados
La incompatibilidad física no parpadea ante nuestros ojos porque
somos parte del mismo coito humano que la naturaleza estableció.

No estamos enamorados
Nuestras agendas de vida son idénticamente similares porque
aún pisamos un contexto común que nos obliga a coexistir.

No estamos enamorados
Nos entendemos al sustentar nuestras ideologías porque
somos alumnos de la misma metodología que de niños nos formó.

No estamos enamorados
Nos calentamos con el abrigo de nuestra compañía porque
satisfacemos las demandas de nuestras propias necesidades afectivas.

No estamos enamorados
Ni siquiera podemos tocarnos las manos, nos quedamos callados
cuando se acaba el argumento y seguimos existiendo al separarnos.

No estamos enamorados y es un teorema que acabo de demostrar.

(Del Poemario: Carolina)

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