Palmadita a tu espalda

Apoya si deseas tu cabeza sobre mi hombro y dejame tocarte,
permíteme acariciar con mis manos tu cabello sólo esta vez.
Quiero estar aquí contigo y escuchando tus latidos a tu lado;
experimenta mi pena y quizá pueda entender la tuya..

Si la biología me hace macho y difiero bastante de tu feminidad
mi sensibilidad se une a la tuya por nuestra afinidad cósmica;
he suspirado sin exhalar el suspiro como tú lo has hecho
y como tú he besado sin rozar con mis labios al beso.

Tu altar de ilusiones fue roto de barullazo por una llamada.
Desde la tranquilidad de su ciudad estremeció tu ciudad,
con la alegre melodía de su trompeta nupcial te encrudeció
y escuchaste la tonada que jamás pensaste llegar a escuchar

Imagino cuánto temblor ha de haber circulado por tu sangre;
es un frío gélido que sube desde el estómago por nuestra piel,
pasa por la garganta y cual veneno la adormece en un instante
mientras nuestros ojos miran un infinito que no podemos tocar.

Se ha roto la burbuja en donde volaban tus sueños escondidos,
tus alas fueron cortadas y te convertiste en ése angel caído
sintiendo como las palabras crucificaban más allá de tu apellido
el nombre que una vez no pudo dejar de repetir con obsesión.

Buscaste no soñar para no caminar sin rumbo a barlovento,
deseaste no suspirar para no morir de asfixia y sofocación,
evitaste volar para no morir de una caída libre hasta el suelo
Quisiste no enamorarte para no tener que tus ojos secar.

¿Pero dime desde cuando un ser mortal controla una emoción?
Aunque ceguemos la mirada esa imagen va directo al cerebro,
nos arranca una sonrisa primero y un pulso acelerado después,
la ilusión entra en cada brisa de oxigeno burbujeante por las venas.

Hoy tu sensación de ligereza espacial se ha solidificado
pues quién te la canalizaba se ha encadenado por otro amor.
Triste te sientes pues su chispa revienta en la estática de otro lar,
el sigue aquí pero su cuerpo es inerte como una tumba vidriosa.

Dices que aquello no importa pues no te ha importado
pero ambos sabemos que con una equis de fuego estás marcada;
y aunque digas que funciona tu terapia de forzada autohipnosis
la rehabilitación como el placebo es ficticia e ineficaz.

Pues a diferencia de un romanticismo que ha sido correspondido
un poema lleno de ilusiones es como la hoja lanzada al viento:
Te llenas de ansias por palpar lo que no tienes y esperas tocar
y cada vaivén de sensaciones es un rezo de esperanza por testificar.

Y apostaría estos versos a que así te pasó.
Tus sentimientos son tan puros como tu persona de cristal,
eres por fuera un cubo de temple inquebrantable casi helado
y por dentro una esfera platónica que aún vive con pasión.

Cómo has de olvidar el cruce de sus manos con las tuyas
y aquellas calles donde caminaron juntos sobre los charcos
y el grito de voz que lanzaron entre la muchedumbre agonizante
y aquel lamento quejumbroso con el que le rogaste no te abandone.

Se resignó una vez él en tu oído cuando refunfuñó:
Eran la correspondencia perfecta para el conjunto perfecto
pero sus elementos se hallaban en universos físicos tan lejanos
que era imposible no tener un exceso de dificultad operacional.

Cuando te conocí tu historia ya andaba avanzada
mas no olvido el brillo de tus ojos cuando le veías aparecer;
cómo dejabas esta realidad por teclear hacia su espacio
y cómo viajabas hasta su tierra casi sentada junto a su lugar.

Hablabas de él como si vivieras con él sabiendo cosas que ni él recordaría.
Te molestaba que fuese como es pero te gustaba que fuese así también

¿Se acabaron las cadenas de peleas interminables?
¿Se fueron las conversaciones intrascendentes?
¿Se terminaron los regalos monitoreados desde satélite?
Se terminaron tus oniromancias pintadas de óleos y acuarelas

Ahora eres una amiga en un tiempo y espacio que se va,
un contacto más en el bunker de su territorio virtual,
un nick que comparte la devoción hacia un ídolo común,
una persona que ya no es dedicatoria de una canción.

Así es el amor mi compañera peregrina.
Lo vives tú tanto así como lo vivo yo;
despertar es cómo el timbre del reloj en la mañana:
Golpea de improviso y la sorpresa aún despierta no se va.

Quizá esperaste demasiado para dar tus sentimientos en un dije,
ahora ves cuánto ruedan las llantas en su carrito que se va.
Pero mientras compartamos el título de colegas en la frustración
aquí tienes mi mano para que la estrujes si deseas de rabia gritar.

(Del Poemario: Carolina)  

Comentar