Para mi madre

En tu ala izquierda

tienes toda una historia que contar

y en tu ala derecha

no tienes nada, pues todo lo has dado.

 

Vives abrazada a mí,

pero por dentro.

 

Con tu siniestra apartas todo mal de mí

mientras que con tu diestra

acaricias el lado izquierdo de la vida.

 

Cuando me encuentro perdido

me meces en tu regazo

como barca a la deriva.

 

No hay quien te comprenda,

eres tan única:

compleja y sencilla a la vez.

 

Aunque todo da igual.

Creo que te debo la vida.

Eres mi ángel de la guarda.

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