Poemas de Magia - Mentiras, REVERENCIA (acto I) // Willmer C. Castillo Páez

Reverencia

 

Los siglos transcurren sordos

Las plumas decaen al sentir desbordante de su infamia

Tranquilidad, se escucha en cada mesa vacía

Silba el hambre, silba para los padres

Nunca ha habido respuestas, no más que miserables esperanzas

¡¿Esperanza?!

Como hablar de ella si no ha hecho presencia

Si donde yace solamente los nobles determinan su existencia

Si solo se comenta que en libros se describe su persona

No es más que una palabra prohibida

Está muerta, como un dios para los muertos

 

Al finalizar el día

Se oculta el tiempo

El frió acaricia el fuego

Y la oscuridad reclama su territorio

 

Le ruega encomendarse a los escritores de su destino

Se niega a doblegarse, aunque cueste toda una vida

Prefirió las manos ensangrentadas

A sus rodillas dóciles al suelo

 

El sudor se drena en sus ropas

El desgastar de su cuerpo, no se compara al de su alma

El arrullo del tiempo choca con sus arrugas

Es la razón escasa en su corazón

 

El vigor de su hombría es su ímpetu

Infligir la ley impuesta por monarquías

Infligir las normas de mazmorras vestidas de oro

Infligir todo y luego morir por nada

 

Arrancaron sus raíces

Convirtieron las orillas de la playa en cenizas

Le dieron guía al sol y ahora son días grises

Es la cárcel de los corazones libres

Toda la oratoria de unas palabras ilusorias

 

Las lenguas filosas quizás tengan razón

Frío y llano, como una caminata en un desierto nocturno

Si se repitiera de viejo a niño

Si se repitiera de padre a hijo

Si se educara con tal razón

Entonces todo en ello puede no ser cierto

Y si es así la esperanza, la esperanza puede no estar perdida

Se oculta a plena vista de un concepto

Inmersa en lo inexistente

Está suspendida en una falsedad

Porque si la razón está mal

Que más podría ofrecer la mentira

 

¡Reverencias!

El cobarde aparta y crea un nudo en la garganta

¡Cobarde!

Grita un súbdito de infames

¡Se sumiso!

Sollozante dice la mujer de rodillas en oratoria

¡Jamás!

Grita el hombre, gritan sus carnes abatidas

¡Condena!

Alza la voz la codicia, deidad de quien aparta su orgullo

(Aplausos)

 

Puede ser verdad tal crueldad

Quien decide y permite aberrantes sucesos

Disimula o solo es ignorante, insensato arrogante

Si fuera real, debiera poder discernir el bien y el mal

Pero una alabanza no merece, reverencia a un espejo

 

Se puede ir una vida

Se puede llamar a la muerte

Las palabras pueden hacerlo todo

Hasta la misma magia

 

Vaivén de misericordia

Enaltecido con auroras y sacrificios a cambio de suerte

Tendencia de débiles de creer en otros para superarse

¿Esto se toma por devoción?

¿Piedad por decir la verdad?

¿Es para aquel tiempo mentir de juicio?

Se toma por pecado el embalsamar la conciencia

Llegado a ser cierto, Confesar es un acto de suicidio

 

Grita la muchedumbre, ansiosos limpian la ansiedad

Hacer una reverencia

Un rey nunca se arrodilla, un dios castiga

Todos desearían tener tal honor

El honor mismo de decir ¡basta!

El poder mismo de disparar la verdad

El sentido mágico de abrir las alas

La conciencia de mentir por razón

Vivir con el alma aunque el cuerpo hecho pedazos

 

 

Que ironía, una reverencia.

 

 

Poemas de Magia - Mentiras, Reverencia (acto I) Willmer Camilo Castillo Páez.

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