PUEBLO BLANCO Y AZUL

A la rivera del Guadiana camino,

entre juncos y zarzales como serpientes

etrelazadas y troncos de eucaliptos,

que se alzan en la orilla del río.

 

A una cuadra de donde puso el condestable,

a unas cuantas casas su nombre y tronío,

que dejó a sus hijos, los de la Luna

tan cerca  del Guadiana y su camino.

 

Vegas Bajas, campos de regadío,

entre tierras de eméritos romanos,

salen veredas que te llevan de la mano

y las aguas que bajan por el río.

 

Se levanta majestuosa su torre

alta sobre las cabezas de sus hijos,

señalando el Este donde se extiende

su brazo para señalar el destino.

 

Ese, ese camino que con sangre

fue marcado por poder, por sencillo

placer de señalar el lugar nunca valdío,

una ermita en medio de la alameda.

 

Del Condestable Don Alvaro de luna

del mismo nacieron sus vecinos,

de bellos parejes herederos por fortuna 

de la historia de los llamados Alvarinos.

 

De aquello que nunca ha sido y nunca fue

tierra valdía, pues fue regada con sangre

de corderos que cincelan las rocas

para señalar el camino de San Bernabé.

 

Tierra entre el Guadiana y la Emérita ciudad

encrucijada de veredas, agua y caminos,

pueblo blanco y azul los Alvarinos,

Vegas Bajas, naranjos, azahares y bondad.

 

"Y EN EL FONDO TE DIGO"

Fdo.: Alfonso J. Paredes

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