¡Qué triste España!

¡Qué triste la mañana en este día

viendo cómo se desmorona España,

queriendo retener de esta maraña

el origen del ser en su agonía!

 

Recuerdo la pretérita valía

y presiento aquella amargura extraña

de la caída gloria que ya no engaña

ni al más vil de los hombres en porfía.

 

Cándido sol tan sagaz e ilustrado

que tiñes de matices los divinos

cielos en su lacónico entramado,

 

fueran estos quizá menos ladinos

porque ayer presenciaran su pasado

triunfal, y hoy sus gemidos mortecinos.

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