SABERLO ES LO ÚNICO QUE PIDO

Estaba acurrucado en mis harapos y con mis cartones dispuestos, cenando mi trozo de pan duro con una caja de vino, todo preparado para pasar una noche más, cuando pensé: hoy es Navidad. No me había dado cuenta, era para mí un día más.

No sé por qué extraña razón comencé a reflexionar, con lo tranquilo que estaba, haciendo lo que hacía muchos años estaba acostumbrado. Pero esto fue lo que pensé:

¿Cómo he llegado hasta aquí tan equidistante

entre lo que un día fui y donde ahora estoy?,

ahora no sé a dónde voy,

de dónde vengo y sólo me queda un instante,

para saber, no lo que quiero, sino lo que doy.

¿Qué lugar es este, en este día?

¿qué quieres que te pida, si lo que me das lo desperdicio?

Solo quiero que no me veas, que no me mires,

para que tu conciencia quede tranquila y te gires

para no verme y que mi imagen no te saque de quicio.

Dame un trozo de pan para mañana

y una nueva caja de vino,

así tu conciencia fáctica queda tranquila

y creerás que tu obra navideña has cumplido.

Vigila mejor tu vida y conserva lo que tienes,

no sea que paseando yo algún día,

tenga a bien compartir contigo

aquel trozo de pan y nueva caja de vino

que, para apagar tu conciencia,

me diste en este lugar tan equidistante,

a donde llegué un día, con lo que yo había sido

y me que daré con las ganas de saber

¿Dónde diablos estoy, cómo he llegado hasta aquí,

y, sobre todo, ¿cómo estoy contigo?

Saberlo es lo único que pido.

 

Fdo.: Alfonso J. Paredes

"Y EN EL FONDO TE DIGO" 

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