Un refrán a una Ramera.

Un refrán a una Ramera.

Oh, tú, que de gala hoy te vistes,
Casas artesonadas y oro, todo lo tuviste,
Usurpaste mi nombre y lo mío adquiriste,
Bajo engaños a mí como a Nabot me hiciste.

Oh Jezabel, nada de ti ha cambiado,
Tu marido ya no es Acab, sino el rebelado,
Aquel que a mi Maestro había tentado,
Cuya tentación tú has aceptado.

Con él te has unido en pomposa boda,
Él de este mundo emperador y tú la emperatriz,
Constantino fue su nombre el día de la boda,
Católica el tuyo para seguir su matiz,

Iglesia te haces llamar, mas ese no es tu nombre,
Esa es la viña de Nabot que a su muerte adquiriste,
La diste a tu marido quien envidiaba a aquel hombre,
Y su viña deseaba, y tú lo complaciste.

Tu marido dinero ofreció a Nabot,
Y otra viña le ofreció a cambio de la Amada,
Mas aquel sabiendo su real valor,
La propuesta de tu rey con gozo rechazaba.

¿Qué diste tú a los ancianos que tu ayuno proclamaron?
Porque cumplieron tu orden, y a Nabot mataron,
Con falsas acusaciones, blasfemo lo llamaron,
Y sus piedras en su cuerpo a tu marido alegraron,

Pero de algo no te previnieron tus falsos ancianos,
Porque su ignorancia era tal que todo era ignorado,
Nabot sombra era del verdadero propietario,
Mataste a la sombra, mas no al buen amado.

Jesús es el nombre del amado, dueño de la viña,
Lo que con Nabot tú hiciste, hicieron con el amado,
Nabot no se levantó, el amado sí, tras ser crucificado,
Desde las alturas observa lo que haces de su viña,

La viña sigue siendo suya, aunque cizaña le has sembrado,
Pero sus plantas Él las riega con maná de tus ojos ignorado,
En sus campos cizañas cosechas,
y por buen fruto al ignorante las das a renta,

Buenas cosechas te da el campo,
Y mucha renta de ha generado,
Pero lo hacen no sabiendo que es un campo robado,
¡Pobre de ti si se enteran de lo ignorado!

Te compran pensando que lo comprado
Es fruto de la viña que Nabot ha dejado,
¡Pobre hombres, no saben que su pan es leudado!
En su burda sabiduría no saben que ha sido estafado.

Ramera tú Jezabel aunque mi nombre has tomado,
Con nombre santo te nombras, y por prueba pones la viña que has tomado,
Ramera tú, que miles de amantes te han rodeado,
Y al nombre de mi Padre hacedor has deshonrado,

Por prueba tengo tu falta de humildad,
Tus casas artesonadas por el piso ponen tu veracidad,
Las zorras dijo mi Maestro tienen madriguera,
Mas el hijo del hombre ¿Dónde ha de recostar su cabeza?

Tus adornos, tus casas, tus tesoros, tus dominios, y tus ídolos,
Hacen a los verdaderos hijos sabedores de tu falsedad,
He allí tus madrigueras llenas de lujo y comodidad,
Zorra tú, amante de tus cómodas madrigueras.

Por Cristo adulas al Papa y por Dios a Satanás,
De día tus garras aparentan camas para reposar,
Pero de noche las sacas con autoridad,
Y a la mañana tu hermosa cara muestras por piedad,

A tus maridos y amantes Dios ha dicho:
“En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot,
los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre”
Un día, pues, tus amantes perecerán ¿Qué será de ti?

De ti mi Señor dijo con la misma euforia: 
“Los perros comerán a Jezabel en el muro de Jezreel”
Un día yo te preguntaré Jezabel:
¿Dónde están tus amantes protectores y benefactores?

Tú, esposa falsa, esposa de falso rey,
Falsos como tú son tus pasos aunque firmes parezcan,
Tú, reina de las rameras, con descaros pronuncias ley,
Pero en ella misma tus abominables hijos perezcan.

 

Veré un día a los perros de ti su hambre saciarse,
Y tus hijas cuyos nombres son abominables,
Tu mismo destino tendrá, pues el hacha es para el árbol,
Y sus malos frutos, con él perecerán.

 

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