Y entonces deje de creer...

Me senté, tenia la pantalla de mi celular en frente con la convicción de que podría escribir tal vez un par de letras como antes; me tenía un ápice de fe, una rafaga de episodios aparecieron entonces ante mí, como intento de una película sin final feliz, dictandome que mi capacidad de creer que podía lograr todo lo que me propusiera solo estaba en mi pasado. Lo había perdido todo; en que momento dijeron que yo no podía... Y les comencé a creer.

Las lágrimas no hicieron esperarse, sin tener un mínimo de pesar conmigo entonces comenzaron a surgir, el pequeño espacio de mi habitación se hizo amplio, frío y obscuro.. El momento de darme cuenta había llegado, ya no podía armarme de valor e idear mil maneras de callar bocas, ya no podía dibujar en mi mente pequeñas respuestas para los incrédulos de mi potencial, era irremediable... Había dejado de creer en mi.

El silencio sonó más fuerte que nunca, el vacío se hizo un agujero enorme cubriendome, y el olvido... Ese al que todos le tememos, me consumió... Deje de ser un cuerpo, y la esperanza de volverme aire se esfumó, fui solo nube de polvo...

Ya no estaba más, las oportunidades se cansaron de esperarme, y yo me canse de jugar al escondite con ellas, y no poderlas encontrar. Me aferré a ese rincón que existía en mi interior, esa esquina en donde internamente me acostaba y mis pequeñas rodillas tocaban mi frente, entendiendo que todo había llegado allí.

Era primera vez que lo había logrado, lo conseguí... Había dejado de creer...

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