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ACTUALIZACIÓN DE LA COMUNIDAD

 

Aviso Importante:

Estamos renovando el Rincón.

Durante el proceso de migración y rediseño, las opciones de nuevas publicaciones y registro de nuevos usuarios estarán temporalmente pausadas. La Biblioteca Literaria seguirá disponible para lectura mientras preparamos la nueva etapa del proyecto.

Gracias por tu paciencia y por seguir siendo parte de esta memoria literaria.

 

Paula siempre está en el pinar, fue concebida allí, sus fiestas de cumpleaños se celebraron entre sus árboles y a su primer amor se lo llevó al pinar y le entregó su virginidad; todos los días acude para tumbarse en la arena, entre trozos de piñas abiertas, hormigas, escarabajos, hojas secas, arbustos, algo de hierba y ve la cima de los árboles, resquicios de cielo, como el Sol atraviesa el ramaje para introducir su calor a la tierra fragmentándose sus rayos, produciendo brillos diagonales, acariciándola e internándose la energía que transmite por cada poro de su piel, aquella es su droga, droga que le suministra la madre natura, droga con la que...

1.                  La pareja Parador de Turismo, ciudad de Ronda.     -¡Ufff!. ¡Qué bien he dormido!. No me he enterado de nada –se regocijaba Antonio. Esto era lo que le hacía falta después de casi un día entero conduciendo. Ahora, recién levantado, una ducha y como nuevo.Abrió de par en par los portones del...

Marsella, jueves 26 de julio del 2001.Los dueños se parecen a sus perros.amoresperros. Alejandro González Iñárritu.  México, 2000. Creo que más que de la cultura, a éstas alturas éstos bichos ya son parte del medio ambiente, de la vida misma.  Son horrorosos, pavorosos, horribles, monstruosos, espantosos, aterradores, espeluznantes, terroríficos, abominables, detestables, aborrecibles, odiosos...

Para Andrés y Salvatore porque después de vivir mucho tiempo en Marsella aún no son adictos, y para Tatis por ser un adicto desde que lo conozco y enorgullecerse de ello. Marsella, viernes 10 de agosto del 2001.Y yo que creía que en Nuevo Laredo su uso era abusivo.  No había visto nada aún.  Como me dijo un día mi abuela, entre más vive uno, más ve.  En todo Europa especialmente en Francia, creo yo, el...

El agente Matos daba vueltas alrededor de la silla. Alrededor de José Carlos. Mientras, sus agentes permanecían sentados sin despegar la vista del pobre joven que temblaba de miedo y de frío.José Carlos siempre pensó que las imágenes de los interrogatorios eran cosa de películas. Ahora sabía que no. Un cuarto frío y maloliente, una mesa corrompida por el polvo y el moho; la clásica lámpara colgando desde arriba...

Caminó sin desmayo por callejones oscuros,  entre paredes cuajadas de musgos y humedad,  que olían a orín y lluvia descompuesta.  A trechos,  excrementos de perros y de personas que como perros defecan en cualquier lugar,  le iban acechando,  eran pedazos de mierda descolorida y lavada,  marrón clara,  y a veces,  verdosa y peluda como se imagina uno a los habitantes de un planeta húmedo.Llevaba debajo del remendado gabán azul,  escondido...

“¿Chata? ¿Dónde estás?” —preguntó el hombre mientras se desabrochaba el gabán. Al fondo de la casa, ella asomó tras una puerta“¡Ah!, estás ahí. ¿Qué tal el día? ¿Bien? Me alegro. Yo no puedo decir lo mismo. Ya sabes, la oficina. Cada día peor. No sé qué manía les ha entrado a todos con lo de la modernización. Parece como si ya nadie fuera al trabajo a lo que hay que ir: a trabajar. Ahora, que si la satisfacción del cliente, que si el producto final de calidad, que si el procedimiento, que...

— Aunque no te lo creas, aquí donde me ves, querida, un día fui millonaria.Las dos mujeres caminaban cansinamente con su escueto equipaje camino del albergue donde intentarían cobijarse del intenso frío húmedo de la noche otoñal y hacerse con un plato de sopa y un aceptable lecho donde reposar sus gastados huesos, hartos ya de recorrer las calles.— Vamos, Petra ¿A quién quieres deslumbrar? Las dos sabemos lo que...

Thomas Djambé sentía que estaba llegando al final del camino y el tiempo transcurrido le parecía una eternidad. Había decidido no continuar. Estaba cansado. Era como un anciano en un cuerpo de treinta años.Allí, acurrucado en un rincón de la sala, con su amuleto rozándole el pecho y la pistola a su lado, no sabía si sus sentimientos eran de miedo o de odio. Miedo al hombre rico, odio al hombre rico. Miedo al hombre blanco, odio al hombre blanco. Pero también al negro, a lo que ese color...

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