“interminable de sobreprotección uterina”,ella debe guardar un profundo rencor a sus padres. Crearon un mundo uterino a su alrededor, cubriéndolo con su propia mantilla de carne y sangre,como si las miserias del mundo no fueran nunca a tocarla. No se imaginaron, por fallar primero como personas y después como seres humanos, que su crecimiento no sería solamente a nivel hormonal, sino que también la parte intelectual o hipertrofia de la razón, formaba parte en el proceso de desarrollo, como seguramente pasó. Asi que a la salida de ese su mundo de protección exagerada y ficticio, se encontró con una realidad demasiado fuerte y cruda para poder ser asimilada de un solo golpe.
Se sintió perdida, sola y abandonada, y pudo encontrar como válvula de escape a la escritura; esgrimiendo tal inquietud, como una forma de autoexpresión y conocimiento de ella misma, descubriéndose como un ser frágil y débil por el simple hecho de no saber, por nunca habérselo enseñado sus bien odiados progenitores, las herramientas básicas para vivir“que ha medida que uno envejece se convierte en barras de acero que nacen de un corazón abulico e infantil y se filtran en nuestras mentes”, solamente con el paso del tiempo y de los años, cuando pasada la pubertad, se da cuenta de que es una mujer.
Dicho descubrimiento la hace al mismo tiempo prisionera del narcisismo y sobreprotección que ha sido alimentado en ella desde su nacimiento, y que como foco infeccioso, anida en el corazón, alma y psiquis. Estoy seguro de que ha sido presa de una gran frustración, y que debe ser una persona que goza sádicamente exigiéndose más de lo que puede dar, ya que inconscientemente conoce cuales son sus límites, pero su forma de percepción de vida infantil, aceptada y aplaudida por sus padres, hace que el intento de cualquier cambio en ella se quede en solamente eso, de allí el uso de la palabra “abulia”, que es la falta de interés o energía para hacer algo, y creo que ella debió haber usado la palabra depresión, ya que es el sentimiento vivo que se desprende del escrito.
Cierro mis ojos para podérmela conocer mejor. Debe andar por la mitad de los veinte años. Estudiante de Universidad, publicidad, creo, no creo que escogiera una carrera de humanidades (ya nadie lo hace), y no me pregunto por qué. Puede ser española, y criada en un ambiente católico hermético y rígido, de alli, la lucha interior que puede tener contra todos los patrones psicológicos y morales inculcados en contradicción con el llamado de la carne e instintos o información sobre las cuestiones voluptuosas.




